martes, agosto 18, 2026
martes, agosto 18, 2026

Lo más visto

spot_img

RElacionado

EEUU tiene un problema: el ejército más poderoso de Europa se expande por seis bases aéreas en el norte de África con aviones y drones 

EEUU tiene un problema: el ejército más poderoso de Europa se expande por seis bases aéreas en el norte de África con aviones y drones

La caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024 parecía haber dejado a Rusia ante uno de sus mayores retrocesos estratégicos en décadas: su presencia en la base aérea de Khmeimim y el puerto de Tartus, las dos grandes plataformas desde las que proyectaba poder sobre Oriente Próximo, el Mediterráneo y África, quedaba en entredicho. Moscú consiguió conservar una presencia reducida en Siria, pero mientras negociaba su futuro allí puso en marcha algo mucho más silencioso al otro lado del Mediterráneo. 

La pista. Imágenes de satélite analizadas en colaboración con la National Geospatial-Intelligence Agency de Estados Unidos han mostrado ahora obras y ampliaciones en seis bases aéreas libias con presencia reportada del Africa Corps ruso. 

Hablamos de hangáres, pistas, barracones y comunicaciones que acompañan una infraestructura desde la que Rusia puede mover hombres, armas y aviones hacia el Sahel y mantener al mismo tiempo una presencia militar en el flanco sur de la OTAN.

Cuando Rusia empezó a perder Siria. Durante casi una década, Khmeimim y Tartus habían proporcionado a Moscú una posición excepcional en el Mediterráneo, pero la caída de Assad obligó al Kremlin a buscar alternativas mientras negociaba con las nuevas autoridades sirias. Libia era la opción evidente: Rusia llevaba años cultivando su relación con Khalifa Haftar y Wagner ya había construido una importante presencia militar en las zonas orientales y meridionales bajo su control. 

Finalmente, Moscú no perdió completamente sus instalaciones sirias, pero tampoco abandonó el plan alternativo. Durante 2025 continuó ampliando su red libia hasta convertirla en una plataforma que complementa a Siria y permite proyectarse mucho más profundamente hacia África.

Seis bases como columna vertebral. El nuevo análisis de imágenes de satélite estudió las seis instalaciones libias donde existen informaciones de presencia del Africa Corps desde su llegada en 2024: Al-Khadim, Al-Jufra, Tamanhint, Maaten al-Sarra, Al-Qardabiyah y Brak al-Shati. En todas ellas se detectaron entre 2024 y 2026 nuevas construcciones o rehabilitaciones de hangares, edificios, barracones, plataformas y pistas, en Al-Khadim aparecieron tres nuevos hangares y alojamientos, mientras Maaten al-Sarra recibió cinco hangares, decenas de estructuras adicionales y una pista y plataforma repavimentadas. 

En Al-Jufra, utilizada por fuerzas rusas desde 2019, las obras sobre la pista podrían permitir operar aviones mayores y más pesados. No son seis nuevas bases rusas construidas desde cero, sino instalaciones libias existentes sobre las que Moscú está consolidando una presencia y una infraestructura militar cada vez más profunda. 

Gkzk9kuturbxy9kztfjytfhoc1kzji1ltqxmzgtoteyms05mty0mzg3zjkyymquanblz5gvas0dfs0cemld3gacotagotea

Caza ruso

Cazas, drones y más. La infraestructura acompaña a una presencia militar que comenzó mucho antes de estas últimas obras. Rusia y anteriormente Wagner han utilizado instalaciones libias para operar aviones de combate, radares y sistemas de defensa aérea, y el nuevo despliegue permite sostener tanto operaciones logísticas como militares, e informes anteriores documentaron MiG-29 rusos trasladados a Libia y centenares de efectivos desplegados en estas posiciones. 

El antiguo modelo Wagner está siendo sustituido progresivamente por el Africa Corps, directamente controlado por el Ministerio de Defensa ruso, dando al Kremlin una relación mucho más estrecha con la estructura que mantiene esas operaciones. El resultado es una red militar distribuida por el centro, este y sur del país en lugar de una única gran instalación fácilmente identificable.

Un combatiente rebelde sirio se encuentra en un puesto de control de inspección para vehículos entrantes, frente a una bandera rusa y soldados rusos que custodian la entrada de la base militar siria de Hmeimim, arrendada por Rusia, en la provincia de Latakia, Siria, en 2024.

Un combatiente rebelde sirio se encuentra en un puesto de control de inspección para vehículos entrantes, frente a una bandera y soldados rusos que custodian la entrada de la base militar siria de Hmeimim, arrendada por Rusia, en la provincia de Latakia, Siria, en 2024

La clave, en mitad del desierto. Maaten al-Sarra explica especialmente bien para qué sirve esa red. Situada en el extremo sur de Libia, cerca de Chad y Sudán y lejos de la costa mediterránea, fue rehabilitada mientras llegaban personal y materiales vinculados a Rusia y se ha convertido en una potencial plataforma para operaciones hacia el Sahel. 

Al-Khadim, Al-Jufra, Brak al-Shati y las demás instalaciones permiten crear un corredor logístico escalonado por el que trasladar personal, armamento y suministros hacia los países africanos donde Moscú ha aumentado su influencia. Frente a una gran base naval rusa en la costa, además, esta constelación de aeródromos interiores exige menos concesiones políticas a las autoridades libias y atrae mucha menos atención internacional. 

Meses intentando responder. Washington no contempla esa expansión desde la distancia. En 2025 envió dos bombarderos B-52H al espacio aéreo libio para realizar entrenamiento conjunto, la US Navy realizó sus primeras escalas en puertos del país en más de medio siglo y AFRICOM intensificó sus contactos tanto con las autoridades occidentales como con Khalifa Haftar y su hijo Saddam en el este. 

Washington ha intentado impulsar la integración de las fuerzas militares de las dos Libias y anunció además la participación del país en Flintlock 2026, su gran ejercicio anual de fuerzas especiales africanas. Detrás de esos movimientos existe un objetivo estratégico: reducir la dependencia de Haftar respecto a Moscú y evitar que Rusia convierta Libia en la bisagra permanente entre su presencia mediterránea y sus operaciones africanas.

Tenerlo todo. Ese es quizá el giro más importante de lo ocurrido desde diciembre de 2024. La previsión inicial era que Rusia necesitara Libia porque había perdido Siria, pero Moscú ha logrado mantener una presencia limitada en la primera mientras continúa expandiéndose en la segunda, creando una red que llega desde el Mediterráneo hasta las puertas del Sahel. 

Qué duda cabe, para Estados Unidos y la OTAN el problema ya no consiste únicamente en que Rusia pueda mover armas y efectivos hacia África: esas seis instalaciones mantienen también una presencia militar rusa en el flanco sur de la Alianza, justo frente a Europa. Así, lo que comenzó como un plan de contingencia tras la caída de Assad está tomando una forma mucho más ambiciosa: una infraestructura permanente de pistas, hangares y bases dispersas con la que Moscú puede proyectar poder simultáneamente sobre el norte de África, el Sahel y el Mediterráneo. 

Imagen | RAF/UK MOD

En Xataka | Rusia cerró el grifo y Europa miró al sur: los dos faraónicos gasoductos africanos que quieren cambiar el mapa energético

En Xataka | Rusia tiene un nuevo misil capaz de buscar objetivos por su cuenta. Y Ucrania acaba de encontrar al “culpable”: Nvidia


La noticia

EEUU tiene un problema: el ejército más poderoso de Europa se expande por seis bases aéreas en el norte de África con aviones y drones

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Miguel Jorge

.

 

n-d.mx