La razón por la cual puede ser riesgoso remolcar un auto con transmisión automática, sin las debidas precauciones, es reduce a lubricación. Vamos por partes. Cuando se trata de una caja manual, basta con poner la palanca en Neutral y liberar el freno de estacionamiento para que el coche ruede libremente en sus cuatro extremidades.
Sin embargo, en una automática no es tan sencillo pues, aunque la palanca esté en Neutral, sigue existiendo una conexión mecánica física entre el motor y transmisión, por lo que, de entrada, pretender moverlo así, costará más trabajo, pues todo el tren motriz rodará en conjunto.

Por otro lado, cuando el coche es arrastrado no hay presión de aceite y por lo tanto, no habrá la lubricación adecuada en el universo de engranes, retenes, turbinas y ductos que habitan en el interior de la caja.
Algunos componentes de la transmisión automática giran porque la rotación se transmite desde los ejes de la tracción de las ruedas. Sin embargo, al mismo tiempo, la bomba de aceite no funciona porque normalmente la bomba es accionada por la rotación del motor a través de la carcasa. Surge una situación en la que la caja de cambios gira “vacía”, pero sin un suministro constante de aceite.

De modo que todo lo que gire en el interior de la transmisión necesita lubricación, pero si no la tiene debido a que el auto no funciona, entonces puede haber daños en componentes críticos. Por fortuna y ante estos escenarios, existe la posibilidad de desconectar la transmisión para no dañarla y facilitar el arrastre del vehículo.
Pero atención: no es que el hecho de desconectar la transmisión liberando el seguro manual de la palanca o Shift Lock, cuya ubicación la indica el manual de propietario del auto, te permita rodar el coche por kilómetro y kilómetros. Este modo arrastre únicamente sirve para poder acomodarlo en una grúa de plataforma para poder llevarse el coche.

Son las más utilizadas para el transporte de autos, ya que no ejerce ninguna presión sobre él y es la más eficaz cuando se requiere realizar un arrastre por un período prolongado de tiempo.
Cuentan con un cableado metálico de arrastre que ayuda a subir al vehículo en caso de que presente inmovilidad y para facilitar la subida a la plataforma. Una vez en la plataforma, cuenta con enganches para sujetar la rueda para evitar que el vehículo se deslice sobre la plancha.
Pero ojo, porque es justamente durante el proceso de jalar el auto con el cable metálico donde se puede generar el daño. “Muchas veces los operadores enganchan el vehículo en partes sensibles de la suspensión o dirección, componentes que no fueron diseñadas para tolerar esa cantidad de fuerza, o por lo menos en esa magnitud y cantidad, lo que provoca que se deformen con la tracción, alterando la geometría de la suspensión del coche, o en el peor de los casos que se rompa.

Hoy en día la mayoría de los autos ya cuenta con una herramienta de enganche que se le puede ajustar en la parte de enfrente con solo enroscarlo, es preferible usar este dispositivo. Si lo tiene preinstalado quiere decir que es la forma más sencilla de hacerlo sin que presente alteraciones. Por lo regular tienen una tapa en la parte de enfrente que lo oculta y al retirarla se puede ver el orificio en el que va el enganche.
También se debe asegurar que el vehículo se encuentra bien sujeto a la unidad con los cinturones de nylon de seguridad. Estos cinturones se pasan por adentro de la rueda de cada lado para sujetarlo mejor.

El gancho sólo sirve para jalar el auto y no es un mecanismo para cargar con el peso, por eso no se debe considerar esto como un punto de soporte, un error que cometen muchos operadores de grúas por comodidad o facilidad y algo que como conductores no nos percatamos.
Sólo hasta que los cinturones de nailon están tensos por la acción de las matracas que sujetan el vehículo a la plataforma se debe iniciar el movimiento. Así que ya lo sabes, ante una emergencia, verifica que el proceso de remolque de tu coche se haga con las precauciones necesarias.
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La noticia
Los carros con transmisión automática no se pueden remolcar ni empujar, pero hay un truco para hacerlo sin dañar la caja
fue publicada originalmente en
Motorpasión México
por
Pablo Monroy
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