Los tradicionales levantamientos de fuerza de la vieja escuela están ganando atención en las plataformas digitales gracias a figuras como Mike Aidala, un entrenador radicado en Boulder, Colorado, y fundador de The Offense. En una de sus recientes demostraciones difundidas en internet, este especialista en acondicionamiento físico levanta y desplaza una carga de 136 kilogramos en el suelo de su garaje, para luego ejecutar una compleja secuencia conocida como «two hands anyhow». Esta maniobra consiste en pasar la barra a una sola mano mientras mantiene el otro brazo extendido hacia arriba, realizar una sentadilla y, de forma simultánea, sostener una pesa rusa de 34 kilogramos entre sus pies para elevarla también por encima de la cabeza. Este tipo de ejecución evoca las exhibiciones circenses del siglo pasado protagonizadas por atletas de fuerza con bigotes rizados. Entre los precedentes históricos destaca el levantador Martins Licis, ganador del título de Hombre Más Fuerte del Mundo en 2019, quien ha popularizado la denominada «sentadilla Steinborn rockover», un movimiento donde desplaza una barra de 254 kilogramos directamente hacia su espalda mediante una inclinación lateral.
El interés de Aidala por estas disciplinas surgió al examinar fotografías antiguas de halterofilia mientras aprendía los fundamentos de los levantamientos olímpicos. Según su propia experiencia, la adopción de estas técnicas fomenta una exigencia corporal inusual en la vida contemporánea, priorizando la coordinación, la concentración y la confianza para redescubrir el movimiento con un propósito determinado. El preparador físico señala que integrar estos métodos lúdicos y basados en la destreza ayuda a romper la monotonía de las rutinas convencionales, reactivando tanto el progreso físico como la motivación personal al asumir la incomodidad de enfrentarse a ejercicios donde la destreza inicial es escasa.
Por su parte, el profesor asociado del Carrick Institute y propietario de Extreme Human Performance, Mike T. Nelson, atribuye el auge de estas prácticas al atractivo visual que despierta el deseo de replicarlas. No obstante, el campeón de halterofilia y entrenador Dan John advierte sobre los riesgos asociados a estas maniobras, argumentando que surgieron por una necesidad estrictamente utilitaria en los inicios del siglo XX debido a la ausencia de soportes para sentadillas y a la imposibilidad de modificar el peso de las cargas. Pioneros como el polaco Otto Arco utilizaban un único implemento de 60 kilogramos para completar diversas transiciones, desde peso muerto hasta press por encima de la cabeza, incrementando la dificultad de los movimientos para aplicar una sobrecarga progresiva ante la carencia de equipamiento adicional. Desde la perspectiva de John, los practicantes actuales obtienen mejores resultados con ejercicios convencionales que presentan un índice de lesión considerablemente menor. En contraposición, Aidala defiende que estas rutinas aportan una variedad en la coordinación corporal y benefician aspectos específicos relacionados con la movilidad y la funcionalidad.
Para aquellos interesados en incorporar estas prácticas, los especialistas sugieren comenzar con cargas reducidas o barras sin peso, limitándose a tres series de dos o tres repeticiones, preferiblemente bajo la supervisión de un preparador especializado o en un gimnasio enfocado en la disciplina de strongman. El primer movimiento mencionado, el «two hands anyhow», implica elevar dos elementos por encima de la cabeza sin un patrón rígido, comenzando por alzar una mancuerna o pesa rusa con la mano derecha mediante un curl o clean, fijar la mirada en el objeto para preservar el equilibrio, y repetir la acción con el otro extremo tras recoger la segunda pesa del suelo. El segundo ejercicio corresponde al levantamiento turco, una dinámica orientada a la conciencia corporal en la que Aidala ostenta un registro de 118 kilogramos en una sola repetición, la cual exige recostarse en el suelo, sostener una pesa rusa en vertical con el brazo extendido y levantarse por completo sin desviar la vista del objeto. Finalmente, la sentadilla Steinborn rockover requiere colocar una barra cargada en posición vertical, situar las manos como en una sentadilla trasera con los pies perpendiculares, e inclinar el torso mediante una flexión lateral de la cintura para recibir el peso sobre la espalda antes de ponerse de pie y retornar el implemento a su ubicación inicial.





