La Fundación Amancio Ortega proyecta destinar un total de 511 millones de euros adicionales en diversas iniciativas benéficas hasta el año 2030, una asignación que se financiará mediante los millonarios dividendos que el fundador de Inditex recibe a través de su holding Pontegadea. Mientras el empresario gallego mantiene un ritmo constante de adquisiciones inmobiliarias internacionales que abarcan torres de oficinas en Londres, sedes corporativas en Canadá y activos logísticos, la vertiente filantrópica de su patrimonio consolida un plan enfocado fundamentalmente en el ámbito sanitario, el bienestar social y la atención a colectivos vulnerables.
Durante el ejercicio económico de 2026, el empresario registró una cifra histórica en concepto de dividendos procedentes de la multinacional textil, alcanzando los 3.234 millones de euros gracias a un beneficio empresarial global de 6.220 millones de euros. Parte de estos ingresos nutren a Pontegadea, un conglomerado que conforma una de las carteras de bienes raíces privados más extensas del mundo e incluye participaciones en sectores energéticos y corporativos como Enagás y Redeia. No obstante, una porción de dichos recursos se canaliza hacia la institución sin ánimo de lucro que lleva su nombre.
El año pasado, la entidad destinó 65,9 millones de euros a sus diferentes programas, una cifra inferior a los 765 millones aportados durante 2024. Establecida en el año 2001 en coincidencia con la salida a bolsa de la compañía textil, la organización acumula algo más de 1.021 millones de euros aportados por el empresario a lo largo de sus veinticinco años de existencia. La dirección de la entidad está a cargo de Flora Pérez como presidenta, mientras que Marta Ortega ejerce la vicepresidencia. Los registros de una auditoría externa señalan que la entidad cuenta con 609 millones en inversiones financieras, los cuales generaron por sí mismos ingresos de 17 millones de euros en el último periodo.
El capítulo más ambicioso en cuanto a volumen de recursos es el convenio para la dotación de aceleradores de partículas destinados a la técnica de protonterapia en la sanidad pública. En 2021, la entidad firmó un acuerdo valorado en 280 millones de euros para implantar diez equipos de esta modalidad terapéutica en hospitales públicos españoles, una tecnología altamente precisa recomendada para tumores infantiles y de difícil acceso anatómico. Cada uno de estos dispositivos requiere una inversión aproximada de 28 millones de euros y la construcción de búnkeres de hormigón con paredes de hasta tres metros de grosor, como el situado en el hospital de Fuenlabrada. Cuando la totalidad de los diez centros nacionales se encuentren en pleno funcionamiento, la estimación inicial contempla la atención de unos 2.000 pacientes cada año, de acuerdo con el oncólogo Antonio Conde, coordinador de la plataforma de protonterapia de la SEOR.
Asimismo, el alcance de esta iniciativa se extendió en 2024 al incorporar otros 80 millones de euros destinados a la instalación de dos equipos adicionales en el sistema sanitario de Portugal. Conforme a la información facilitada por la propia organización, los proyectos de índole social y sanitaria acapararon el 90% de las inversiones totales entre 2021 y 2025, mientras que el 10% restante se canalizó hacia la educación. De cara al horizonte de 2030, la partida correspondiente al bienestar social incrementará su peso hasta alcanzar aproximadamente el 95% del total de las inversiones.
Dentro de las acciones en el territorio nacional, destaca el compromiso adquirido en 2019 de destinar 180 millones de euros para la construcción de siete residencias públicas para mayores, una en cada gran ciudad de Galicia, que sumarán un total de 900 plazas. Hasta el momento se han entregado cinco instalaciones, siendo la más reciente la de Ferrol, que requirió un desembolso superior a los 31 millones de euros. Cada centro supone un costo de entre 25 y 30 millones de euros y pasa posteriormente a integrarse dentro de la red pública gestionada por la Xunta. Este programa absorbió la mayor parte de los recursos de la entidad en el último ejercicio, con una asignación de 35,2 millones de euros, quedando pendientes las entregas correspondientes a Vigo y Ourense para concluir un plan de infraestructura iniciado hace seis años.
El presupuesto de la fundación contempla igualmente partidas fijas anuales destinadas a organizaciones humanitarias como Cruz Roja, que percibió 7,6 millones de euros en el último ejercicio, y Cáritas. A estas aportaciones regulares se unen fondos extraordinarios para situaciones de emergencia, entre los que sobresale la contribución de 100 millones de euros puesta a disposición de los ayuntamientos afectados por la DANA en Valencia, distribuida a lo largo de los años 2024 y 2025. En el plano de la investigación médica a largo plazo, la entidad mantiene un convenio con el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona que contempla una reserva de 52 millones de euros para la construcción de un centro especializado en patologías minoritarias.





