domingo, septiembre 20, 2026
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Opel Frontera, trazados

El caos no es un pozo, es una escalera Petyr Baelish (Juego de Tronos, T3E6)

Un suave toque en la puerta. Eso es que sabe que no estoy dormido. Me he pasado las últimas dos horas mirando al techo a oscuras. Los primeros minutos mi mente era un hervidero de pensamientos y angustias. Luego solamente quedaba la angustia, me mecía en ella, me apretaba la garganta. Me costaba respirar. Luego la oscuridad empezó a esponjar la angustia hasta que quedó muy al fondo. Y solamente quedó la oscuridad. Yo y la nada más absoluta. Aún así y pese al cansancio no podía dormir. Me había duchado. Dos veces. Haciendo correr el agua sobre mi cabeza. Limpiando frenéticamente las manchas de sangre de mi cuerpo. Una nube de vapor empapando mis pulmones. Y la música del coche aún en mis oídos. Knocking on heaven’s door. Pero no llamamos a la puerta del cielo. Conduje como en trance. Les teníamos detrás. Todos gritando. Algunos de terror. Otros de pura excitación. Alguno diciéndome que girara allí, que frenara, que les iba a matar. Y la canción seguía sonando a pesar del ruido del motor, la vibración salvaje que me transmitía el volante, la palanca de cambios. Los huesos sacudidos por la fuerza bruta de la máquina que nos lanzaba a toda velocidad por las calles aún mojadas por la lluvia. Los neumáticos quejándose, el coche zarandéandonos, como si quisiera sacudirnos de dentro y echarnos a la calle. Justo había dejado de llover cuando salieron, las sirenas, tropezaron en los charcos dos veces. Tardaron una eternidad en levantarse, embarrados. Ayudándose unos a otros. Cruzaron la calle como a cámara lenta aunque corrían como desesperados. Y yo esperando a que llegaran al coche.

No es mi coche. Pero lo conozco bien. He cogido prestado muchos de esos. Se de lo que son capaces. Así que logré llevarles a las afueras. Perdí a la policía en el bulevar. Sabía lo que hacía. El coche endemoniado, poseído por un espíritu atormentado, bufando y aullando hasta que llegamos al descampado donde pareció rendirse, salía humo blanco de todas partes. Apestaba a aceite. Todos bajamos. Entonces más gritos. Pero las palabras me asustaron. Dos bolsas llenas, pesadas. Tirones. Reproches. Amenazas. Yo me aparté pero aún así me salpicó la sangra tras el primer disparo. Me eché al suelo. No llegué a entender cómo empezó la cosa. Se que la adrenalina y la codicia les había arrebatado la cordura. Más disparos. Creo que Larry sacó una navaja. Pero no llegó a usarla. Cuando levanté la cabeza solamente quedaba Chuck. El que lo había organizado todo. El que había dicho con tono profesional «no quiero muertes» había disparado incluso contra su primo. Un balazo en la cabeza. Sin tonterías. Levanté las manos y me quedé de rodillas. Entonces Chuck también cayó sobre las suyas. De la boca empezó a salir mucha sangre. Como en las películas. Y ahí quedaron todos. En el descampado. Todo según el plan. Menos que tres cuartas partes de la banda había dejado de respirar. Miré las bolsas. No se cuánto dinero podría haber en ellas. Pero el cielo se había despejado. Y entonces di la espalda a los cuerpos y a las bolsas. Tiré los guantes y me fui andando colina abajo. Mi tía vuelve a golpear la puerta. «¿Estás despierto?» Me tomo mi tiempo para contestar. «Sí».

La posibilidad de disponer de siete plazas en un coche puede marcar la diferencia para muchos y esto supone muchas veces resignarse a modelos con un tamaño considerable y poco «urbano» ya que los vehículos de siete plazas de tamaño «razonable» no son habituales o las plazas adicionales no son cómodas. Una de las marcas que ofrecía en el pasado una solución perfecta (siete plazas en un tamaño relativamente compacto) ha sido siempre Opel con su Zafira (el antiguo, el modelo derivado del Opel Astra), que gracias a un ingenioso sistema para desplegar los asientos traseros y ocultarlos cuando no era necesario juntaba la versatilidad con la comodidad.

Modelo analizado Opel Frontera
Motor y acabado Hybrid 145 GS 7 plazas
Potencia 145 CV
Velocidad máxima 194 Kmh
Aceleración o-100 9,1 s
Largo/ancho/alto 4385/1795/1635 mm
Potencia máxima RPM 145 CV
Par máximo Nm/RPM 230 Nm
Caja de cambios automático
Web https://www.opel.es/
Precio 28.550 euros

Por fin Opel ha encontrado en el Frontera un relevo para el desaparecido Zafira. El nombre ha sido rescatado de lo que fue el primer SUV con vocación todoterreno de la marca lanzado allá por el 1990. Por tamaño el nuevo Frontera se situa por debajo del Grandland y a caballo entre el Corsa y el Mokka en cuanto a filosofía, se convierte en el único modelo de la marca capaz de ofrecer siete plazas, una baza que ni el propio Mokka ni el Corsa pueden igualar y que lo acerca a terrenos que tradicionalmente dominaban los monovolúmenes compactos como el mencionado Zafira y algún SUV de segmento superior. Sustituye al Crossland, pero lo hace con una vocación mucho más familiar y con un argumento de espacio que la propia marca alemana ha decidido explotar como principal diferencial frente al resto de su oferta.

Esa vocación práctica se apoya en la plataforma Smart Car de Stellantis, conocida también como STLA Smart, una arquitectura de bajo coste pensada para plantar cara a las propuestas más económicas del mercado. El Frontera comparte esta base con el Citroën C3 Aircross de nueva generación, con el Fiat Grande Panda y con el futuro Fiat Multipla, y de hecho se fabrica en la misma planta que el modelo francés, en Trnava (Eslovaquia). Esto explica que ambos SUV compartan cotas exteriores, mecánicas idénticas y una filosofía de habitáculo muy parecida, aunque cada marca haya trabajado la carrocería y el frontal para diferenciar su personalidad.

En el terreno eléctrico, Opel está jugando una partida distinta con este mismo modelo. El Frontera Electric se convirtió el año pasado en uno de los coches eléctricos más matriculados en España dentro de su categoría, y la marca ha situado a su trío de SUV electrificados, formado por Mokka, Frontera y Grandland, como el eje de su estrategia para elevar significativamente el peso de las matriculaciones cero emisiones dentro de su volumen total. Frente a rivales eléctricos de precio ajustado como el Citroën ë-C3 Aircross o algunas propuestas chinas que han entrado con fuerza en el segmento, Opel apuesta por combinar esa variante enchufable con la microhíbrida, la que protagoniza esta prueba.

Un frontal reconocible

La parte delantera del Frontera está dominada por la estética del denominado el Opel Vizor, esa máscara horizontal en negro brillante que integra parrilla y óptica en una sola pieza y que es seña de identidad de toda la gama actual de la marca. En el centro luce el nuevo logotipo del rayo, más estilizado y moderno que el anterior, mientras que los faros Eco LED aportan una firma lumínica horizontal elevada que refuerza la sensación de anchura. El paragolpes se resuelve con un diseño robusto, con tomas de aire generosas y una protección inferior en tono plateado que da una pincelada de carácter todocamino que Opel quiere transmitir, aunque bajo la carrocería no haya ninguna vocación off road real como la que sí tenía el Frontera original.

Visto de lateral, el Frontera exhibe pasos de rueda marcados, taloneras ligeramente sobredimensionadas y una línea de cintura elevada que reafirma su condición de SUV. El techo se mantiene plano y a una altura constante en toda su longitud, una solución que compromete algo la aerodinámica pero estrictamente  necesaria para poder alojar la opcional tercera fila de asientos. El detalle más curioso es el pilar C, tratado con un acabado bicolor que lo separa visualmente del resto de la carrocería y que funciona como un guiño estético al Frontera original de los años noventa. Las llantas, de diecisiete pulgadas en el acabado GS, completan una silueta sobria que prioriza la funcionalidad sobre cualquier búsqueda de dinamismo visual.

La trasera repite el lenguaje de faros divididos en dos secciones que ya se ha visto en otros modelos recientes de Opel, con un tratamiento que aporta cierta sofisticación a un conjunto por lo demás muy funcional. El nombre «Frontera» ocupa el centro del portón en letras mayúsculas, sustituyendo al logotipo como elemento identificador, mientras que el paragolpes inferior repite la protección plateada del frontal para dar coherencia al conjunto. No es una zaga especialmente vistosa, pero cumple con eficacia su función y deja claro, gracias a la altura del portón y a la anchura del vano, que el maletero es uno de los puntos fuertes del coche.

Acabados con puntos a mejorar

El interior del Frontera no oculta su condición de coche espartano y sencillo pensado para ajustar costes. Predominan los plásticos duros en la práctica totalidad de las superficies al alcance de la mano, aunque en el volante ofrece un acolchado agradable con un buen agarre. Los reposabrazos de las puertas incorporan un revestimiento algo más blando que los hacen más cómodos que en otros modelos low cost. Hay detalles de contraste, como las molduras superiores de los paneles de puerta, que buscan animar visualmente el conjunto, aunque en algún caso ese acabado en tono metalizado resulte menos convincente al tacto de lo que sugiere a la vista. Pese a esas renuncias, el conjunto transmite una sensación de solidez que caracteriza a la marca, sin crujidos ni holguras perceptibles.

Los asientos delanteros, bautizados por Opel como Intelli-Seats, son otro de los puntos fuertes del fabricante alemán. Estos incorporan una ranura central en el asiento diseñada para aliviar la presión sobre el coxis durante trayectos largos. Son firmes, ofrecen buen soporte lumbar y su espuma apenas cede con el paso de las horas al volante, algo que se agradece especialmente en viajes de varios cientos de kilómetros. Eso sí, no se pueden pedir lujos en un modelo de precio ajustado. No hay ajustes eléctricos ni memorias de posición, y la ventilación o calefacción tampoco está disponible ni siquiera como opción.

La segunda fila de asientos es uno de los grandes argumentos del Frontera. Pese a no ser un coche especialmente largo, ofrece un espacio para las piernas y para la cabeza notable gracias al diseño de la carrocería, con buena superficie acristalada que evita cualquier sensación de agobio. Dos adultos viajan con comodidad en las plazas laterales, con bolsillos portaobjetos en los respaldos delanteros y tomas USB a su disposición, mientras que la plaza central queda más limitada en anchura y sin salidas de aire propias, algo lógico dentro de un segmento donde ese compromiso es habitual.

Con la configuración de cinco plazas, el maletero ofrece capacidad de sobra para competir con los mejores de su categoría, con una boca de carga amplia situada a una altura cómoda para cargar objetos pesados sin tener que agacharse en exceso. El interior incorpora iluminación y ganchos para asegurar la carga, y los respaldos traseros se abaten en proporción 60:40, liberando un volumen muy considerable cuando se necesita transportar objetos voluminosos, sobre todo en altura. La lista de accesorios disponibles, desde bolsas de transporte hasta una tienda de campaña de techo pensada para convertir el coche en un pequeño camper, refuerza esa vocación práctica y versátil del espacio de carga.

A lo largo del habitáculo aparecen numerosos huecos para dejar objetos cotidianos, desde una bandeja bajo la consola central pensada para cargar el teléfono por inducción hasta bolsillos adicionales repartidos entre puertas y salpicadero. La guantera cumple sin sorpresas, aunque su tapa carece de un mecanismo que frene la caída al abrirla, un pequeño detalle que recuerda de nuevo el enfoque económico del conjunto.

Pantallas claras aunque poco personalizables

El acabado más completo incorpora lo que Opel llama Pure Panel, dos pantallas de diez pulgadas colocadas una junto a otra, una para la instrumentación digital y otra para el sistema de infoentretenimiento para obtener el efecto de pantalla continua. La compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay de forma inalámbrica funciona sin sobresaltos, y el sistema multimedia resulta sencillo de manejar gracias a unos menús poco recargados. La pantalla del conductor ofrece muy pocas opciones de personalización si se compara con otros rivales del segmento. Un acierto claro es que el climatizador mantiene sus propios mandos físicos, separados de la pantalla, lo que agiliza el manejo del día a día.

A velocidad de autopista, el aislamiento acústico resulta correcto sin llegar a destacar, con el ruido aerodinámico ganando protagonismo sobre el mecánico a partir de cierta velocidad. En ciudad, el sistema microhíbrido consigue que el motor pase desapercibido en buena parte de las maniobras. El sistema de sonido, por su parte, cumple su función sin ofrecer una experiencia sobresaliente, ya que Opel no plantea para este modelo una opción de audio premium equiparable a la de otros SUV de categoría superior.

El equipamiento de asistencia incluye aviso de colisión frontal con frenado de emergencia y detección de peatones, alerta de cambio de carril, detección de ángulo muerto, sensores de aparcamiento y cámara trasera de gran angular, además de control de crucero adaptativo en los acabados superiores. Es un paquete suficiente para un coche de este posicionamiento, aunque no incorpora las últimas novedades que sí empiezan a verse en algunos rivales chinos recién llegados al segmento.

Siete plazas con sacrificios

La opción de siete plazas, disponible únicamente sobre la mecánica híbrida y con un coste adicional moderado sobre el precio del acabado elegido, es el argumento más diferencial del Frontera frente a la inmensa mayoría de sus competidores directos. Conviene, sin embargo, ser realista con sus posibilidades. La tercera fila está pensada para trayectos cortos y para ocupantes de estatura reducida, principalmente niños, ya que el espacio para las piernas es limitado y el acceso, aunque resuelto con ingenio, exige cierta agilidad. Como es de esperar por el tamaño del coche, cuando se despliegan los siete asientos, el maletero queda reducido a un hueco simbólico, apenas útil para un par de mochilas, por lo que su verdadera utilidad se plantea en desplazamientos urbanos puntuales más que como solución para viajar habitualmente con seis o siete ocupantes y su equipaje.

La mecánica de esta unidad de pruebas combina un bloque de gasolina tricilíndrico de 1.2 litros y turboalimentado con un sistema microhíbrido de 48 voltios, integrado dentro de una caja de cambios automática de doble embrague de seis velocidades. El motor eléctrico de veintiocho caballos se apoya en una batería de pequeña capacidad y su función principal no es mover el coche de forma autónoma en trayectos largos, sino asistir al motor térmico en los momentos de mayor demanda y permitir el apagado del bloque de combustión en deceleraciones y paradas. La potencia combinada alcanza los ciento cuarenta y cinco caballos, con un par disponible desde un régimen de vueltas bajo que favorece la respuesta en el día a día. No existen modos de conducción seleccionables como tales, aunque sí una función que refuerza el freno motor en bajadas .

En entornos urbanos, que es el territorio natural de este modelo, el Frontera se mueve con soltura. La dirección es ligera, lo que facilita las maniobras de aparcamiento, y la asistencia eléctrica del sistema microhíbrido ayuda a suavizar los arranques y a mantener el motor apagado en más ocasiones de las esperadas, algo que se traduce en un funcionamiento francamente silencioso en tráfico denso. La suspensión filtra con eficacia los baches y las irregularidades del asfalto urbano sin transmitir golpes a los ocupantes que viajarán de forma confortable.

En carreteras con curvas, el comportamiento sigue siendo coherente con el planteamiento del coche. La dirección gana algo de precisión conforme aumenta la velocidad, y el balanceo de carrocería está bien controlado para tratarse de un SUV de este tipo, sin resultar torpe al enlazar curvas encadenadas. No se trata de un coche con vocación deportiva, pero transmite confianza suficiente para circular a buen ritmo por vías secundarias con firmeza y sin sobresaltos e incluso para divertirse sin llegar a tener sensación de que el coche está fuera de control. Nada de apurar marchas con el cambio automático de naturaleza urbana ni de poner a prueba la adherencia en asfalto mojado ya que el Frontera no está diseñado para ello.

En autopista, el Frontera demuestra ser especialmente talentoso para viajes largos. La estabilidad direccional es buena, el aislamiento frente al ruido mecánico resulta aceptable para un coche de su categoría y el motor apenas necesita elevar su régimen para mantener velocidades de crucero elevadas y realizar adelantamientos ocasionales. El consumo se resiente algo respecto al uso urbano o en carretera convencional, situándose en un rango algo superior al que ofrece en trayectos más pausados pero manteniéndose en un rango razonable en cualquier cado.

Conclusiones

El Opel Frontera Hybrid de ciento cuarenta y cinco caballos cumple con solvencia el papel que Opel le ha asignado dentro de su gama y se muestra como un digno heredero del Zafira. Es un SUV familiar sin aspiración a impresionar, con un espacio interior y un maletero que superan lo esperado para sus dimensiones exteriores, una mecánica microhíbrida eficiente aunque no revolucionaria ni especialmente brillante, y un comportamiento en carretera seguro y coherente con su carácter práctico. La opción de siete plazas amplía su atractivo comercial, aunque conviene tener claro que su utilidad real se limita a trayectos cortos y ocupantes de menor tamaño.

Es un coche cómodo y práctico y con esto ya las credenciales ya serían suficientes para competir de tú a tú con sus rivales y la verdad es que las soluciones estéticas (como el pilar C y otras pinceladas de diseño) y la calidad de los acabados (que no de los materiales que son algo espartanos) lo coloca quizás un punto por encima de sus competidores más económicos. Es un toque de personalidad que se agradece en un mercado en el que los coches empiezan a parecerse demasiado.


































Valoración Final

8
NOTA

NOS GUSTA

Buen confort en ciudad
Habitabilidad (dos primeras filas)

A MEJORAR

Acceso a la tercera fila

RESUMEN

Este Frontera resucita el espíritu del Zafira original ofreciendo un modelo práctico y cómodo con acabados espartanos pero con buenos asientos y dos plazas adicionales que pueden resultar muy útiles.

Prestaciones7.5

Diseño8.5

Consumo8

Confort8.5

Sistema de infoentretenimiento7.5

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