Como si fueran panaderos o barrenderos nocturnos, hay otro sector que ha decidido trabajar cuando los demás todavía duermen. En varias zonas de La Rioja, las altas temperaturas están obligando a muchos pastores a adelantar sus jornadas: “me levanto a las cinco para sacar a las ovejas hasta que ya no pueden con el calor”, dice Miguel Ángel, ganadero en Galilea.
En esta región de La Rioja, Miguel Ángel ya no mira el reloj para saber cuándo terminar la jornada. Mira a sus ovejas. Cuando el rebaño empieza a buscar sombra por su cuenta, ese es el aviso de que el calor ha vencido a la jornada. Sale al campo antes del amanecer y para de trabajar cuando el sol aprieta; después vuelve a la tarde hasta la puesta de sol. La Rioja ha encadenado jornadas de 36 y 37 grados, unos nueve grados por encima de los valores históricos de la región, y ese salto térmico ha reescrito por completo el reloj laboral del campo.
El estrés térmico se mide en litros de leche
No es un caso aislado. En San Asensio, el viticultor Santiago Sodupe entra en la viña a las cinco de la mañana cargado con cuatro o cinco litros de agua, antes de que el calor haga inviable seguir ahí. En Ausejo, Jesús Fernández Ocón corta la cosecha de cebada a la una de la tarde, aunque este cereal necesita precisamente calor y sequedad para madurar bien. El propio calor de mayo ya había dañado la floración del guisante antes de que llegara el verano.
El impacto es fisiológico y económico. Las vacas lecheras sufren estrés térmico a partir de los 25 grados, y este verano muchas explotaciones europeas han reportado caídas de entre el 10% y el 15% en la producción de leche. En España, la leche de oveja y cabra —el sector exacto que retrata el reportaje riojano— ha caído un 6,5% y un 10,8% respectivamente respecto al año pasado. La flama no solo obliga a cambiar el horario del pastor, también reduce físicamente lo que el animal puede producir, por mucha sombra que encuentre a mediodía.
Un país que pierde 520 ovejas al día

Detrás de esta crisis coyuntural hay una tendencia estructural que la lleva agravando: España pierde cada día 520 ovejas y 82 cabras destinadas al pastoreo. En la última década, cerca de dos millones de ovejas y 300.000 cabras. La falta de rentabilidad y el nulo relevo generacional son las causas principales. Y el calor extremo actúa como acelerador. Además, menos rebaños pastando significa menos limpieza natural del monte y, por tanto, más combustible acumulado para los incendios forestales. De hecho, vivir cerca de un monte es peligroso.
La trashumancia, la forma más tradicional de este oficio, agoniza aún más rápido. El Libro Blanco de la Trashumancia contabilizó 8.393 ganaderos trashumantes en 2010-2011, una cifra ya un 80% inferior a la de los años noventa. Hoy quedan poco más de 180 explotaciones que recorren a pie las vías pecuarias españolas, repartidas entre Andalucía, Extremadura, Castilla y León y La Rioja, entre otras.
El cereal, la otra víctima silenciosa del termómetro
Mientras los pastores reorganizan sus jornadas, los cerealistas cuentan pérdidas en euros. La ola de calor de junio costó 2.000 millones de euros al sector agrícola europeo, con España perdiendo 1,4 millones de toneladas de cereal y unos 276 millones de euros, según cálculos de la Energy and Climate Intelligence Unit.
Un estudio de World Weather Attribution citado en ese mismo informe concluye que una ola de calor de esa magnitud habría sido “prácticamente imposible” sin el cambio climático de origen humano. La cosecha nacional de cereales de 2026 se ha quedado en torno a 18,5 millones de toneladas, muy por debajo de la media de los últimos 5 años, con caídas del 35% en Castilla y León, del 49% en la región de Madrid y del 24% en Andalucía. Un agricultor de Zamora calculó en 2.500 kilos por hectárea, unos 40.000 euros, lo que había perdido solo en su explotación de trigo.
Esta es, al fin y al cabo, la instantánea de un sistema agroganadero entero reajustándose a un clima que ya no coincide con el calendario que heredaron sus abuelos. La oveja marca el límite, pero el termómetro sube el listón. Ahora queda encontrarle el techo a esta forma de adaptación.
Imágenes | Ebahir / Yavuz Solgun
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La noticia
Ante la ola de calor, pastores de La Rioja han decidido salir con las ovejas a las cinco y volver “hasta que ya no puedan”
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Xataka
por
Isra Fdez
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