LandSpace acaba de lograr uno de los avances más importantes de la industria aeroespacial privada china. La compañía consiguió recuperar la primera etapa de su cohete reutilizable ZhuQue-3 (ZQ-3) tras completar una misión orbital. El hito está que esta recuperación fue completamente autónoma. Es decir, que fue el propio cohete el que terminó volviendo a Tierra aterrizando sobre sus propias patas en una zona preparada de la provincia de Gansu. El lanzamiento tuvo lugar ayer, el 19 de agosto de 2026. La importancia de este hito está en que supone la primera vez que una empresa privada china recupera en tierra la primera etapa de un lanzador orbital mediante un aterrizaje propulsado.
El éxito es especialmente relevante porque este hito llega apenas ocho meses después del primer vuelo del ZhuQue-3. Y es que fue en diciembre de 2025, cuando el cohete consiguió alcanzar la órbita pero fracasó durante la recuperación de la primera etapa. LandSpace confirmó entonces que se produjo una anomalía después de encender los motores durante la fase final del descenso, impidiendo realizar un aterrizaje suave y provocando que los restos terminaran junto al borde de la plataforma de recuperación. En su segundo intento, la compañía ha completado correctamente todo el proceso.
El ZhuQue-3 consigue aterrizar como ya lo hace el Falcon 9 de SpaceX
Tras el despegue, el ZhuQue-3 separó sus dos etapas aproximadamente 137 segundos después del lanzamiento. Mientras la segunda etapa continuaba hacia la órbita y desplegaba el satélite Honghu-03, la primera comenzó una secuencia completamente independiente de retorno que incluyó cambios de orientación a gran altura, un encendido de los motores para reducir velocidad durante la reentrada, vuelo aerodinámico supersónico y finalmente un nuevo encendido de los motores para efectuar el aterrizaje.
La primera etapa acabó aterrizando verticalmente en la zona de recuperación, situada aproximadamente a 390 kilómetros del lugar de lanzamiento. A diferencia del sistema empleado recientemente por el cohete estatal Long March 10B, el ZhuQue-3 utiliza una arquitectura mucho más parecida a la popularizada por el Falcon 9. Es decir, añadieron cuatro aletas de rejilla para controlar la trayectoria durante el descenso y cuatro patas desplegables para aterrizar directamente sobre tierra firme.
El ZhuQue-3 es además un lanzador de oxígeno líquido y metano, construido principalmente en acero inoxidable. La configuración anunciada por LandSpace utiliza nueve motores TQ-12B en la primera etapa y un TQ-15B optimizado para vacío en la segunda. La compañía anuncia hasta 21,3 toneladas de carga útil a órbita baja si el cohete se utiliza de forma desechable, unas 18,3 toneladas con recuperación de la primera etapa en una zona situada trayectoria abajo y alrededor de 12,5 toneladas cuando el lanzador regresa hacia el lugar de lanzamiento. El objetivo de diseño es reutilizar una misma primera etapa al menos 20 veces.
China consigue así tener dos sistemas diferentes para recuperar cohetes orbitales
El logro de LandSpace llega apenas unas semanas después de que China consiguiese su primera recuperación de una primera etapa orbital. El 10 de julio de 2026, el Long March 10B, desarrollado por la compañía estatal China Academy of Launch Vehicle Technology, realizó su vuelo inaugural y regresó hasta una plataforma marítima, donde fue capturado mediante un novedoso sistema de cables y redes. Fue la primera recuperación controlada de un lanzador orbital realizada por China y también la primera vez que se utilizaba este método de captura en un cohete de esta categoría.
De ahí procede la afirmación de que China se ha convertido en el único país que ha demostrado recientemente tecnologías de recuperación orbital tanto mediante una organización vinculada al Estado como mediante una compañía privada. Estados Unidos continúa siendo claramente el referente tecnológico gracias a SpaceX y, en menor medida, Blue Origin, pero ambas son compañías privadas. En poco más de un mes, China ha validado además dos aproximaciones diferentes: captura marítima mediante red con el Long March 10B y aterrizaje vertical sobre patas con el ZhuQue-3.
Eso no significa, sin embargo, que LandSpace haya alcanzado ya el nivel de reutilización del Falcon 9. Recuperar el cohete es únicamente una parte del problema. Ahora entra lo realmente importante, que es poder inspeccionarlo, reacondicionarlo rápidamente y volver a lanzarlo con elevada fiabilidad. El subdirector de diseño del ZhuQue-3 reconoció precisamente que el siguiente paso será desmontar y analizar exhaustivamente la etapa recuperada. Con ello podrán conocer el desgaste sufrido por cada componente. LandSpace pretende lanzar por primera vez esta lanzador reutilizado dentro de los próximos seis meses. Esto completará por primera vez el ciclo lanzamiento, recuperación, inspección y reutilización.
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