jueves, septiembre 3, 2026
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El Niño 2026 amenaza al Pacífico mexicano: ¿habrá más huracanes y lluvias intensas?

El El Niño 2026 en México se ha convertido en uno de los principales factores meteorológicos a seguir durante la segunda mitad del año. El calentamiento anormal del Pacífico ecuatorial modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvia, temperatura y actividad ciclónica.

La NOAA señala que El Niño se está fortaleciendo y que existe una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027.

En México, esto no significa que necesariamente habrá un huracán de gran intensidad o que alguno tocará tierra. Sin embargo, sí aumenta la importancia de vigilar el Pacífico mexicano, especialmente durante septiembre y octubre, cuando coinciden una etapa activa de la temporada de huracanes 2026 y periodos de lluvias importantes.

El Niño: ¿México tendrá temporada más peligrosa?

El calentamiento del océano es uno de los ingredientes que pueden favorecer el desarrollo y fortalecimiento de ciclones tropicales. El agua cálida aporta energía, aunque por sí sola no determina la formación de un huracán. También intervienen la humedad, la presión atmosférica, la circulación de gran escala y, especialmente, la cizalladura del viento.

Para la temporada de huracanes 2026, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) previó entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico, de los cuales entre nueve y 11 podrían alcanzar fuerza de huracán y entre cuatro y cinco convertirse en huracanes mayores. La UNAM también ha advertido sobre una mayor actividad ciclónica en el Pacífico asociada con El Niño.

Pero existe una diferencia fundamental: más ciclones no significa automáticamente más impactos sobre México. Un sistema puede alcanzar gran intensidad y permanecer sobre el océano, mientras que otro de menor categoría puede generar lluvias torrenciales, inundaciones y deslaves al acercarse a tierra.

Septiembre y octubre: vigilancia en las costas

El riesgo no depende únicamente de que el centro de un huracán toque tierra. Las bandas nubosas de un ciclón pueden transportar grandes cantidades de humedad hacia territorio mexicano y provocar lluvias intensas a cientos de kilómetros del centro de circulación.

Durante septiembre y octubre de 2026, la combinación de ciclones tropicales, ondas tropicales, humedad proveniente del Pacífico y otros sistemas meteorológicos puede favorecer episodios de precipitaciones extraordinarias. Los estados de la costa del Pacífico que deben mantener especial atención son:

  • Guerrero
  • Oaxaca
  • Michoacán
  • Colima
  • Jalisco
  • Nayarit
  • Sinaloa
  • Baja California Sur

Esto no implica que todos esos estados enfrenten actualmente una amenaza directa. La trayectoria de cada sistema puede cambiar y debe seguirse mediante los avisos del Servicio Meteorológico Nacional y Conagua.

El Niño 2026 también puede modificar la pesca

El impacto del fenómeno no se limita a las lluvias. El calentamiento del océano puede alterar procesos marinos como las surgencias, mediante las cuales aguas profundas, frías y ricas en nutrientes llegan a la superficie. Estos cambios pueden modificar la disponibilidad de nutrientes y fitoplancton, elementos fundamentales para numerosas cadenas alimentarias marinas.

Investigaciones sobre el Golfo de Tehuantepec han estudiado la relación entre El Niño, la temperatura del océano, las surgencias y la productividad marina. Por ello, un episodio intenso también puede tener consecuencias económicas para comunidades que dependen de la pesca en el Pacífico mexicano.

¿Qué puede pasar durante el cierre de 2026?

La evolución de El Niño será determinante durante el otoño y el invierno. La NOAA mantiene una probabilidad elevada de que el fenómeno persista hacia 2027. Para México, durante los próximos meses será necesario observar cuatro indicadores:

  1. Temperatura del Pacífico: cuánto calor permanece disponible para alimentar los sistemas tropicales.
  2. Formación de ciclones: cantidad, ubicación e intensidad de las tormentas y huracanes.
  3. Precipitación: posibilidad de lluvias extraordinarias concentradas en periodos cortos.
  4. Trayectorias: ubicación y desplazamiento de cada sistema respecto a las costas mexicanas.

La presencia de El Niño no constituye por sí misma una emergencia ni permite asegurar que un huracán categoría 4 o 5 impactará México. Lo que sí representa es un factor que modifica las condiciones atmosféricas y oceánicas y justifica una vigilancia constante.

La clave para la población durante la temporada de ciclones será consultar los avisos del SMN, Conagua y Protección Civil, particularmente cuando exista un sistema tropical cercano a las costas.

n-d.mx