Una problemática que acumula más de un cuarto de siglo de vigencia continúa latente en la industria automotriz global y afecta a millones de conductores que operan vehículos potencialmente equipados con componentes defectuosos en sus sistemas de seguridad pasiva, un fallo de fabricación originado por la compañía japonesa de bolsas de aire Takata que desencadenó el mayor proceso de revisión y sustitución en la historia del sector y cuyas repercusiones aún persisten en la actualidad.
El origen de esta crisis se remonta a la instalación masiva de dispositivos defectuosos en automotores de diversas marcas a lo largo de un extenso periodo temporal. Las dimensiones de este error de producción derivaron en cifras sin precedentes, calculándose en más de 90 millones de unidades automotrices involucradas exclusivamente dentro del territorio de Estados Unidos y rebasando los 100 millones de vehículos a escala internacional, un escenario que además ha estado vinculado con decenas de decesos ocurridos durante las últimas dos décadas.
El mal funcionamiento de estos mecanismos radica específicamente en el generador de gas encargado de inflar el cojín protector durante una colisión. Al activarse ante un impacto, el sistema experimenta una detonación anómala que propulsa fragmentos metálicos de los componentes hacia el habitáculo, lo que genera lesiones severas a los ocupantes y anula la capacidad protectora del dispositivo, elevando drásticamente el peligro de fallecimiento en caso de un siniestro vial.
La magnitud de las demandas legales derivadas de este defecto provocó que la corporación fabricante colapsara financieramente y se declarara en bancarrota, culminando en la adquisición de una parte de sus activos durante 2017 por parte de la empresa estadounidense Joyson Safety Systems. Ante este panorama, los constructores de vehículos han mantenido campañas informativas continuas para exhortar a los propietarios a realizar inspecciones preventivas. En territorio mexicano, la Procuraduría Federal del Consumidor ha lanzado múltiples avisos preventivos abarcando a todas las marcas que incorporan los dispositivos fabricados por la empresa japonesa o por su sucesora.
El listado oficial de unidades afectadas en México comprende diversos modelos y periodos de fabricación específicos. Dentro de General Motors figuran el Buick Enclave de los años 2015 a 2017 con 3,570 unidades; el Chevrolet Traverse de los mismos años con 6,244 vehículos; y el Chevrolet Silverado LD de doble cabina del año 2018 con 16 unidades. Por parte de Ford se encuentran el Ford GT40 de 2006, las camionetas Ford Ranger B2000 de 2005 a 2007, el Ford Mustang de 2005 a 2014, el Ford Edge de 2007 a 2010, el Ford Fusion de 2006 a 2012 y la Ford Ranger de 2007 a 2012. En la gama de GMC se ubica el modelo Acadia correspondiente a 2015-2017 con 3,578 unidades.
La lista continúa con la marca Honda, abarcando los modelos Honda Fit de 2006 a 2008, Honda Odyssey de 2002, Honda Accord de 2001 a 2002, Honda Civic de 2004 a 2005, y el Honda CR-V en los años 2008, 2012 y 2013. En la división Lincoln figuran el Lincoln MKX de 2007 a 2010, el Lincoln MKZ de 2006 a 2012, el Lincoln Mercury Milan de 2007 a 2012 y el Lincoln Zephyr de 2006.
El conglomerado Volkswagen cuenta con una amplia variedad de automotores involucrados, destacando el Volkswagen Saveiro de 2011 a 2012 con 524 unidades; el Volkswagen Gol de 2011 a 2012 con 4,714 vehículos; el Volkswagen Crossfox de 2011 a 2012 con 8,431 unidades; el Volkswagen Beetle Sport de 2012 a 2014 con 13,273 autos; el Volkswagen Beetle Turbo de 2012 y 2013 con 2,190 unidades; y el Volkswagen Beetle Cabrio de 2012 con 29 vehículos. Asimismo, el registro incluye al Volkswagen Passat de 2006 a 2007; el Volkswagen Tiguan de 2019 con 162 unidades; el Volkswagen Transporter, Caravelle y Multivan de 2010 a 2014; y el Volkswagen Crafter de 2008 a 2014.
Finalmente, la marca Seat registra al Seat Altea de 2013 a 2015 con 1,785 unidades; el Seat Leon del mismo periodo con 1,608 vehículos; el Seat Toledo de 2013 a 2015 con 4,497 unidades; y el Seat Tarraco de 2019 con 13 vehículos. Los propietarios cuyos automóviles aparezcan en este registro de llamados a revisión, sin importar si son el comprador original o adquirentes de vehículos usados, tienen el derecho de acudir a una agencia concesionaria para solicitar la revisión y el reemplazo del componente sin ningún costo. Hasta el momento, las advertencias oficiales emitidas por la Procuraduría Federal del Consumidor indican que las armadoras no han documentado accidentes donde se manifieste directamente esta falla en el país, aunque las autoridades enfatizan que el riesgo permanece latente mientras no se efectúe la corrección técnica correspondiente.





