Frore Systems quiere atacar uno de los problemas más serios que tendrán las futuras GPU NVIDIA Rubin, y no hablamos de falta de potencia, sino de cómo refrigerar un acelerador de IA que, según las estimaciones utilizadas por la compañía, podría moverse alrededor de los 2.300W de consumo. Su propuesta para Rubin pasa por LiquidJet, un coldplate diseñado con técnicas propias de la industria de semiconductores que promete reducir entre 6 ºC y 12 °C la temperatura máxima de unión de la GPU, una mejora que Frore traduce en entre un 10% y un 25% más de tokens por vatio frente a un coldplate convencional.
Cuanto más se calienta el silicio, mayores son las corrientes de fuga, más voltaje necesita para mantener las mismas frecuencias y más fácil es que el sistema termine recortando rendimiento. Frore calcula que bajar 10 °C la temperatura máxima de la GPU puede suponer alrededor de un 15% más de eficiencia, de modo que la refrigeración deja de limitarse a evitar que el acelerador se cocine y pasa a formar parte directa del rendimiento real de toda la plataforma.
LiquidJet adapta el flujo a las zonas más calientes de las GPU NVIDIA Rubin
LiquidJet no es una simple placa de cobre (coldplate para los puristas) con canales (channels) de agua, sino una estructura fabricada sobre obleas de cobre mediante procesos similares a los utilizados en semiconductores. Frore combina microceldas 3D, microcanales ultracortos de menos de un milímetro y un diseño de flujo por varias etapas, enviando más refrigerante hacia las zonas del encapsulado (IHS) donde se concentra la mayor densidad térmica, en lugar de repartirlo de manera uniforme.
Según su modelo, una Rubin necesitaría alrededor de 3,25 litros por minuto con un coldplate convencional para mantenerse en una temperatura determinada, mientras que LiquidJet lograría lo mismo con unos 2 litros por minuto.
Esto reduce el caudal necesario y mejora el punto en el que resulta rentable utilizar chillers mecánicos, rebajando el COP de equilibrio calculado de 6,7 a 4,1.
NVIDIA habría especificado una temperatura de entrada del refrigerante de 45 °C para Rubin, algo pensado para facilitar el uso de free cooling en centros de datos (sin chiller básicamente) aunque Frore recuerda que cada grado menos en el líquido se traduce prácticamente en un grado menos dentro de la GPU.
El equilibrio es la clave para lograr bajar la temperatura sin elevar el consumo, consiguiendo más rendimiento
El problema es que enfriar demasiado el agua también consume energía, por lo que toda la instalación debe buscar el punto donde la ganancia de eficiencia de la GPU compense el gasto adicional de la refrigeración.
El resultado sigue siendo una estimación térmica propia de Frore, no una prueba independiente realizada sobre una NVIDIA Rubin comercial, pero el mensaje es bastante claro: cuando una sola GPU se acerca a varios kilovatios, mejorar el coldplate puede equivaler a ganar rendimiento sin modificar el silicio, aumentar el consumo ni esperar a una nueva generación.
Lo que parece claro es que la compañía que empezó refrigerando portátiles ultra low cost y móviles se está metiendo de lleno en el sector más lucrativo del hardware y la refrigeración, siendo al mismo tiempo también el más exigente del planeta en estos términos. ¿Optarán los ensambladores de servidores por LiquidJet para NVIDIA Rubin? Viendo los datos, muy buenos, muy equilibrados, como mínimo, son una opción a tener en cuenta.









