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Una nueva actualización de Windows 11 vuelve a romper cosas

Windows 11 vuelve a protagonizar uno de esos episodios que, a estas alturas, resultan demasiado familiares. La actualización opcional KB5120998, publicada el 27 de agosto como adelanto de los cambios que llegarán con el próximo Patch Tuesday, está provocando problemas con la personalización del cursor del ratón en algunos equipos. Microsoft ya ha reconocido oficialmente las incidencias y las está investigando, mientras aparecen además informes sobre fondos de escritorio que se vuelven negros y fuentes que pierden nitidez. Otra actualización, otros problemas y, sobre todo, otra razón para entender por qué muchos usuarios llevan años mirando Windows Update con bastante más recelo del que debería despertar una herramienta destinada precisamente a mejorar el sistema.

El problema reconocido por Microsoft afecta a Windows 11 24H2 y 25H2 y aparece después de instalar KB5120998. Algunos usuarios están viendo cómo sus ajustes personalizados del puntero cambian o regresan directamente a los valores predeterminados. Entre los síntomas registrados se encuentran cursores preparados para pantallas de alta densidad que son sustituidos por grandes punteros blancos y animaciones personalizadas que vuelven a las estándar. La situación resulta todavía más molesta porque hay casos en los que intentar restaurar manualmente la configuración anterior no sirve de nada.

Puede parecer un fallo menor hasta que nos detenemos a pensar en el papel que desempeña el cursor durante prácticamente cada minuto que utilizamos Windows. Un puntero con un tamaño incorrecto, que cambia de color o que deja de respetar la configuración elegida puede convertirse rápidamente en una molestia constante, y no hablamos únicamente de una cuestión estética. Hay usuarios que recurren a cursores personalizados por necesidades de accesibilidad, para trabajar mejor con monitores de alta resolución o simplemente porque han adaptado durante años la interfaz a sus preferencias. Que una actualización decida ignorar esos ajustes no es precisamente el comportamiento que se espera de un sistema operativo maduro.

Parece que el cursor no es el único elemento afectado. También están apareciendo informes de usuarios que aseguran que, después de instalar KB5120998, su fondo de escritorio se sustituye por una pantalla negra, mientras que otros mencionan problemas con fuentes que aparecen borrosas. Conviene distinguir aquí lo confirmado de lo que todavía está bajo observación: Microsoft ha reconocido oficialmente el fallo relacionado con los cursores, mientras que las otras incidencias proceden por ahora de testimonios de usuarios y no cuentan con el mismo reconocimiento oficial. Eso no las invalida, pero sí aconseja esperar a que la investigación determine hasta qué punto están relacionadas con la actualización

Una nueva actualización de Windows 11 vuelve a romper cosas

Lo especialmente irritante es que KB5120998 no era una actualización carente de interés. Al contrario, incorpora cambios largamente esperados en Windows 11, entre ellos mejoras en el menú Inicio, nuevas posibilidades para la barra de tareas y ajustes en la búsqueda. En circunstancias normales, este tipo de novedades deberían ser un buen motivo para instalar una actualización opcional y probarlas antes de que lleguen al canal estable. El problema es que Windows lleva demasiado tiempo enseñando a sus usuarios justo la lección contraria: si no tienes prisa, quizá sea mejor esperar y comprobar primero qué se ha roto.

Esa desconfianza no nace de KB5120998. Microsoft mantiene un extenso historial de incidencias en Windows 11, y en los últimos años hemos visto problemas relacionados con cámaras, aplicaciones de personalización, escritorios, juegos, controladores y numerosos componentes del sistema, algunos suficientemente graves como para obligar a aplicar bloqueos de compatibilidad hasta encontrar una solución. Que un sistema operativo del tamaño y complejidad de Windows tenga errores es inevitable; que sus actualizaciones hayan acostumbrado a parte de sus usuarios a retrasar voluntariamente su instalación es un problema distinto, y bastante más serio.

KB5120998 tiene al menos una circunstancia a su favor: es una actualización opcional de vista previa, no una actualización de seguridad obligatoria, por lo que quien todavía no la haya instalado puede simplemente dejarla pasar mientras Microsoft investiga. Para quienes sí la hayan instalado y estén sufriendo el problema, la solución práctica disponible por ahora pasa por desinstalarla. Puede hacerse desde Configuración > Windows Update > Historial de actualizaciones > Desinstalar actualizaciones, localizando KB5120998 y eliminándola. Usuarios afectados han confirmado que retirar el paquete puede devolver el cursor a su comportamiento anterior.

Microsoft está investigando el fallo y todavía tiene margen para corregirlo antes de que estos cambios lleguen de forma más generalizada. Ojalá sea así, pero el problema de fondo seguirá ahí cuando el cursor vuelva a funcionar correctamente. KB5120998 no crea una nueva crisis de confianza en Windows Update, simplemente vuelve a recordarnos una que lleva años instalada. Un cursor roto o un fondo negro pueden parecer incidentes pequeños de manera aislada, pero cada actualización que obliga a deshacer cambios, buscar soluciones o esperar a un parche posterior refuerza una costumbre que Microsoft debería haber conseguido erradicar hace mucho tiempo: cruzar los dedos antes de pulsar «Instalar».

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