Un centro de datos enfocado en la minería de Bitcoin en El Reno provocó una fuga colosal de aproximadamente 14,4 millones de litros de agua, lo que desabasteció la red municipal y obligó al cierre temporal de oficinas de gobierno, escuelas y comercios locales mientras las cuadrillas buscaban el origen de la avería.
OPERACIONES ILEGALES AL DESCUBIERTO
La propiedad pertenece a la empresa Athlon Blockchain LLC, también conocida como Athlon BT, la cual utiliza contenedores móviles para albergar servidores dedicados a la minería de criptomonedas y al almacenamiento de inteligencia artificial. A pesar de operar con normalidad, las autoridades del Ayuntamiento de El Reno descubrieron que el complejo funcionaba de manera completamente irregular al carecer del certificado de ocupación obligatorio que avalara su apertura tras finalizar la construcción.
INCUMPLIMIENTOS Y FALLAS ADMINISTRATIVAS
Desde el año 2023, el gobierno local había girado una orden de clausura contra el inmueble debido a diversas violaciones a las normativas de seguridad y protección contra incendios, además de que los permisos eléctricos y de construcción ya habían vencido. Aunque se fijó como límite el cierre de ese mismo año para regularizarse bajo la condición de frenar las obras, los trabajos continuaron sin contar con el visto bueno final. El propio administrador municipal reconoció que la ciudad cometió errores de seguimiento en el expediente debido a rotaciones de personal y fallas de comunicación interna, lo que permitió que el centro siguiera operando en la clandestinidad hasta que el derrame de agua dejó al descubierto la situación.
DAÑOS A LA RED Y ACCIONES LEGALES
La masiva pérdida de líquido se originó en una tubería privada conectada a un hidrante dentro del terreno, convirtiendo los alrededores en una zona pantanosa y evidenciando graves problemas de drenaje, mantenimiento deficiente y estructuras de riesgo. El desabastecimiento afectó de manera crítica los niveles de los tanques municipales y la presión del suministro, forzando la suspensión de actividades en todo el condado hasta que el servicio logró restablecerse por completo el pasado 1 de septiembre. Ante esto, el alcalde de la localidad, Steve Jensen, advirtió que la ciudadanía no absorberá ningún costo, por lo que el propietario del centro minero tendrá que pagar cada litro de agua desperdiciado, además de cubrir los gastos operativos y de personal destinados a resolver la emergencia, mientras el gobierno prepara las demandas pertinentes.
Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx)





