Los ordenadores son cada vez más caros y tras las subidas de precio que experimentamos en la memoria, cada vez valoramos más lo que tenemos y más en estos tiempos. Por ello, si un ordenador de sobremesa o portátil se rompe, más nos vale que lo reparen en garantía o que se encuentre una solución al problema. Así pues, tenemos el caso de un usuario que compró un portátil gaming hace unos años y ha tenido muy mala suerte, pues este dejó de funcionar incluso cuando le cambiaron la placa base. En el segundo cambio de placa base seguía repitiéndose este patrón y claro, ahí es donde al abrir el portátil se dio cuenta que el problema no era ese, sino la aplicación del metal líquido que se derramaba.
Si has estado interesado en comprarte un nuevo portátil y has visto los precios, se te habrán quitado las ganas. Cualquier opción que tenga 32 GB de RAM y una gráfica de gama media-alta, ya supera los 1.200 euros fácilmente y tampoco es que sea una maravilla a nivel de rendimiento, pero si que te garantiza que te aguantará unos cuantos años en gaming. Si compraste un portátil hace unos años lo valorarás aún más, pues no quieres pasar por caja.
Cambiar la placa de este portátil no arreglaba nada, el problema estaba en el metal líquido
Cuando un PC o portátiles deja de funcionar, hasta que no se encuentra la causa de lo que ocurre no vamos a conseguir arreglarlo. Tenemos aquí un caso muy especial de un usuario de Reddit que compró su portátil gaming en 2022 y desde entonces, el fabricante ha tenido que reemplazar la placa base en dos ocasiones durante la garantía. El problema es que la primera vez no tardó en dejar de ir y tras esto volvió a pedir una sustitución de placa base para llevarse otra vez el chasco de que no funciona. No sabía muy bien que hacer, así que decidió abrir el portátil para ver que la pasta térmica (TIM) que en este caso era metal líquido, tenía un mal contacto.
Esto lo suponía en cuanto vio temperaturas de 105 °C, momento en el que se apagaba el portátil. Lo normal es que el metal líquido no sea el causante de estos problemas, pero lo que sucede aquí es que la temperatura era alta, el metal se calentaba y durante el movimiento podía desplazarse. Esto, sumado al hecho de que no hay apenas protección en los chips en forma de barrera que impida que se desprenda.
Usando almohadillas lograron acabar con las altas temperaturas y apagones
En la imagen puedes ver que hay signos de sobrecalentamiento y quemado en los chips, pero sorprendentemente todo funcionaba. La solución a la que llegó fue la de comprar almohadillas Honeywell PTM7950 de 0,2 mm de grosor para reemplazar el metal líquido. Estas son almohadillas que cambian de fase y se muestran sólidas a temperatura ambiente, evitando que así se desplacen y se muevan.
En cambio, cuando suben las temperaturas, estas experimentan el cambio a semifluido, pudiendo rellenar así el hueco entre disipador y chip. Con este cambio mejora la refrigeración y desde luego es mucho más seguro que el metal líquido.
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