Una tarjeta gráfica ASUS ROG Astral GeForce RTX 5090 BTF OC adquirida a través del marketplace oficial de NVIDIA fue cancelada de forma unilateral, generando un reembolso total al cliente estadounidense que la había solicitado por un importe de 4.429 dólares antes de impuestos, cifra que ascendía a 4.607 dólares con los gravámenes aplicados. El motivo detrás de la anulación radica en que el fabricante se negó a despachar el componente respetando la tarifa económica establecida en el momento de la transacción inicial, una situación que pone de relieve las tensiones actuales en el mercado de componentes de hardware y el impacto del encarecimiento global de materias primas y tecnologías de memoria.
Tras la anulación del envío, el mismo producto continuó ofertándose en la plataforma digital, aunque con un nuevo valor estipulado en 4.982 dólares sin impuestos. Dicha variación representa un incremento del 12,5%, equivalente a 553 dólares adicionales. Al contemplar los impuestos vigentes, el consumidor estimó que el desembolso total para hacerse exactamente con el mismo modelo ascendería a unos 5.100 dólares. Este coste se sitúa muy por encima de los 1.999 dólares fijados como precio de referencia por NVIDIA, triplicando prácticamente la cifra original, una tendencia que ya se observa en territorios como España, donde varios modelos superan los 6.000 euros.
Durante el proceso de reclamación, NVIDIA comunicó al afectado que se habían mantenido conversaciones con ASUS para intentar conservar la tarifa primigenia, obteniendo una negativa por respuesta bajo el argumento de que la modificación de costes se comunicó con posterioridad a la formalización del pedido por parte del cliente. Al operar la tienda oficial de NVIDIA como un escaparate donde el suministro y la gestión logística recaen directamente sobre ASUS, el comprador experimentó un conflicto de competencias en el servicio de atención al cliente, ya que ambas entidades se derivaban la responsabilidad mutua de la anulación.
El perjuicio económico directo fue evitado gracias a la restitución íntegra del importe abonado; sin embargo, el malestar del usuario se fundamenta en la aceptación previa del pedido y su posterior anulación coincidiendo con el encarecimiento superior a los 500 dólares en la tarjeta gráfica. Este episodio se enmarca en un contexto de alzas generalizadas aplicadas a las unidades de procesamiento gráfico desde el pasado 1 de agosto, impactando inicialmente en el mercado asiático y proyectándose sobre Europa y otras regiones en función de las existencias disponibles al coste anterior.
El encarecimiento de estos dispositivos de alta gama guarda una relación directa con componentes específicos como los 32 GB de VRAM integrados en las GeForce RTX 5090, cuya memoria experimenta constantes subidas mensuales. A ello se suman los mayores gastos de producción asociados a una versión avanzada como la ASUS ROG Astral RTX 5090 BTF OC, que requiere placas de circuito impreso de mayor calidad con mayor presencia de cobre y aluminio, además de sistemas de refrigeración complejos. La conjunción del encarecimiento de los chips gráficos, los materiales de fabricación y la memoria configura un escenario especialmente adverso para la adquisición de componentes y el ensamblaje de ordenadores personales.
Aunque este caso se mantiene por el momento como un testimonio individual, los indicios apuntan a una posible práctica generalizada en el sector. Distribuidores en Japón han advertido de cancelaciones similares por parte de GIGABYTE ante la imposibilidad de asumir los sobrecostes sin incurrir en pérdidas financieras, obligando a los compradores a aceptar las nuevas tarifas o afrontar la anulación definitiva de sus reservas, lo que sitúa a ASUS dentro de una corriente más amplia de ajustes de precios en la industria de las tarjetas gráficas.





