Comprar una TV de varios miles de euros debería servir para disfrutar de su imagen, sus prestaciones y poco más, pero, sin embargo, para LG la relación comercial puede continuar mucho después de pasar por caja. Una investigación de Gamers Nexus junto a Level1Techs y especialistas en seguridad expone una combinación preocupante sobre las TV de LG: reconocimiento y rastreo de lo que vemos, detección de dispositivos del hogar, menús que favorecen aceptar seguimiento y vulnerabilidades que permiten convertir el televisor en una herramienta de espionaje. ¿Hasta dónde llega todo esto?
El punto de partida es el ACR, o reconocimiento automático de contenidos. Este sistema obtiene muestras de imagen o del audio reproducido, genera huellas digitales y permite identificar contenidos mediante bases de datos. Con ello se alimenta un negocio publicitario que busca conocer nuestros hábitos, medir anuncios y ampliar campañas a otros dispositivos.
El ACR de las TV LG también hace un rastreo por HDMI: utilizarla como monitor no basta
Aquí viene uno de los detalles más controvertidos: con el seguimiento aceptado, conectar un PC o una consola por HDMI no evita el ACR. En una captura de aproximadamente 50 minutos utilizando un televisor como monitor, los investigadores registraron 54 conexiones a Alphonso ACR y 5,2 MB enviados. No significa que LG reciba una copia legible de cada documento mostrado, pero sí que una fuente externa no queda automáticamente fuera del reconocimiento.
Además, detectaron exploraciones de la red que identificaron al menos 38 dispositivos, entre móviles, relojes, servidores y termostatos. Eso sí, no pudieron confirmar que toda la información descubierta se enviase a LG, puesto que parte del tráfico estaba cifrado.
El consentimiento tampoco sale bien parado. Para instalar una aplicación bastaban dos acuerdos, pero aparecían seis con «Seleccionar todo» resaltado. Según el análisis del firmware, desactivar el seguimiento provocaba además un último envío con información recopilada. Rechazar los acuerdos sí tuvo efecto: en el G3 probado no observaron transmisión de ACR, aunque continuaron las conexiones y búsquedas de dispositivos.
Los fallos permiten grabar con la pantalla apagada, pero requieren comprometer el televisor
La investigación también encontró transcripciones de voz durante una ventana de escucha que podía prolongarse mientras continuaba la conversación. No demuestra que LG grabe permanentemente el salón, pero cuestiona lo que el usuario entiende por terminar una orden.
Más grave fue la demostración realizada tras conseguir acceso al televisor: capturaron audio y vídeo mediante una webcam conectada mientras la pantalla parecía apagada. También almacenaron audio sin red y recuperaron la grabación al reconectar. El aparato seguía alimentado eléctricamente.
El problema reúne, por tanto, dos frentes: la explotación publicitaria de nuestros hábitos y la seguridad del dispositivo que tenemos delante. LG monetiza el visionado autorizado; los investigadores demostraron cómo un atacante podría aprovechar el control del televisor. Y entre ambos queda el comprador, obligado a entender permisos y ajustes para saber qué está aceptando después de haber pagado. Después de lo que vimos con los monitores, era cuestión de tiempo que esto saliese igualmente en las TV, aunque por desgracia, es peor de lo que parecía en un primer término.
La entrada LG convierte tu salón en un negocio publicitario con sus televisores: una investigación destapa rastreo, permisos engañosos y fallos que permiten espiarte aparece primero en El Chapuzas Informático.






