El Ejército de Estados Unidos ha estrenado un sistema láser de alta energía para derribar tres drones presuntamente vinculados a cárteles mexicanos cerca de la frontera entre Estados Unidos y México. Los drones fueron neutralizados durante las noches del 25 y 26 de agosto de 2026 por efectivos de la Fuerza Operativa Conjunta – Frontera Sur (JTF-SB), y desplegada para apoyar a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense (CBP).
Lo especialmente llamativo es el arma empleada. En lugar de recurrir a misiles, inhibidores o armamento convencional, los militares utilizaron el Láser Multifuncional de Alta Energía del Ejército (AMP-HEL), un sistema de energía dirigida diseñado específicamente para enfrentarse a pequeños vehículos aéreos no tripulados. El Ejército estadounidense considera que los tres drones eran hostiles porque estaban siendo empleados para apoyar actividades que suponían una amenaza para militares y agentes fronterizos, aunque no ha revelado qué cartel los operaba ni el modelo concreto de los drones.
Estados Unidos derriba tres drones vinculados a cárteles utilizando su nuevo láser AMP-HEL
Según el comunicado oficial del Comando Norte de EE.UU., los tres drones fueron detectados y posteriormente neutralizados mediante el láser AMP-HEL. La operación se desarrolló durante la noche del martes 25 al miércoles 26 de agosto y habría tenido lugar en la zona del Rio Grande Valley, al sur de Texas. Tampoco se ha aclarado si los drones se encontraban dentro del espacio aéreo estadounidense o mexicano cuando fueron alcanzados. Reuters señala que la operación fue realizada cerca de la frontera y que esta cuestión sigue sin estar aclarada oficialmente.
El general de división y comandante de la JTF-SB, asegura que las organizaciones criminales están utilizando cada vez más drones para vigilar a militares y fuerzas policiales, reconocer posiciones fronterizas y facilitar actividades como el tráfico ilegal de personas. De ahí que Estados Unidos esté desplegando diferentes capas de defensa antidrones en la frontera, combinando detección, guerra electrónica y sistemas de energía dirigida. Para el Ejército, estos tres aparatos estaban participando directamente en actividades capaces de poner en peligro físicamente tanto al personal militar como a los miembros del CBP.
La operación forma parte de un despliegue bastante más amplio. Aproximadamente 8.000 militares estadounidenses se encuentran actualmente asignados a la JTF-SB para cubrir los alrededor de 3.145 kilómetros de frontera con México. Desde que la fuerza asumió esta misión en marzo de 2025, ha realizado decenas de miles de patrullas de vigilancia, miles de vuelos de observación y operaciones conjuntas con fuerzas mexicanas, además de instalar barreras físicas y mejorar la visibilidad de determinadas zonas fronterizas.
Estos láseres de unos 20 kW tienen un muy bajo coste de uso
El AMP-HEL es uno de los proyectos estadounidenses para convertir los láseres de alta energía en una defensa antidrones móvil. Los primeros prototipos entregados por AeroVironment utilizan su sistema LOCUST. Este incorpora un láser de 20 kW, y se instala sobre vehículos de infantería (ISV) de General Motors Defense. AeroVironment entregó los dos primeros prototipos al Ejército estadounidense en 2025. Tras ello, desarrolló una segunda variante instalada sobre vehículos JLTV, acompañada de sistemas adicionales de detección, radar, mando y control. Que son los usados ahora.
La principal ventaja de este tipo de arma frente a los drones pequeños es económica y logística. Un misil antiaéreo puede costar desde decenas de miles hasta cientos de miles de dólare . Esto da como resultado una pésima relación de costes respecto a un dron comercial o un UAV relativamente barato. Un láser, en cambio, no necesita munición física por cada disparo. Mientras disponga de energía y refrigeración suficiente puede efectuar sucesivos ataques. El haz concentra energía sobre una parte concreta del dron hasta dañar componentes, motores o la propia estructura. Esto hace que el dron pierda su capacidad de vuelo. Su principal contrapartida es que necesita mantener la línea de visión. Factores como lluvia, niebla, polvo o turbulencias atmosféricas pueden reducir su efectividad. Ahora bien, cada disparo tiene un coste en torno a los 3 dólares.
El éxito del debut de esta nueva defensa de la frontera resulta significativo después de varios incidentes protagonizados por los sistemas antidrones estadounidenses. Sin ir más lejos, en febrero, el Ejército utilizó un sistema láser contra unos objetivos aéreos que posteriormente resultaron ser globos de fiesta, provocando además el cierre temporal de un aeropuerto. Semanas después, otro aparato derribado terminó siendo un dron perteneciente al propio CBP. Esta vez, el Pentágono sostiene que los tres objetivos fueron identificados como hostiles y estaban relacionados con actividades de los cárteles.
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