lunes, septiembre 7, 2026
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El vino no protege; la compañía sí. 

La ciencia revela que los supuestos beneficios del vino para la salud y la longevidad podrían deberse en realidad a la convivencia y a las relaciones sociales que lo acompañan, mientras que la Organización Mundial de la Salud insiste en que ningún nivel de consumo de alcohol es seguro.

LOS VÍNCULOS SOCIALES COMO CLAVE DE LA LONGEVIDAD

Un análisis difundido en la publicación científica PLoS Medicina, que abarcó a más de 300,000 personas, demostró que contar con lazos sociales sólidos incrementa las probabilidades de vivir más tiempo. Esta conexión se mantiene firme aun al tomar en cuenta variables como la edad, el sexo o las condiciones de salud iniciales de los individuos. En contraste, la soledad y el aislamiento incrementan de manera notable el riesgo de mortalidad, lo que confirma que las interacciones humanas son determinantes fundamentales para el bienestar a largo plazo.

El consumo moderado de bebidas como el vino se ha vinculado tradicionalmente con una mejor vida social debido a que ciertos experimentos, como uno realizado con 720 voluntarios, sugieren que el alcohol reduce la inhibición. Esto facilita que algunas personas platiquen, rían y convivan con mayor soltura en determinadas circunstancias. No obstante, una cosa es que el alcohol ayude a romper el hielo en una convivencia ocasional y otra muy distinta es asegurar que mejore la salud de forma permanente.

EL PAPEL DE LOS COMPUESTOS Y LOS ERRORES METODOLÓGICOS

Durante años se popularizó la creencia de que beber cantidades moderadas de alcohol reducía la mortalidad en comparación con la abstinencia, concepto ilustrado por la curva en forma de J. Sin embargo, revisiones científicas posteriores detectaron fallas metodológicas en dichos trabajos. Por ejemplo, numerosos análisis clasificaban como abstemios a extrabajadores del alcohol que habían dejado de beber por motivos de salud, lo que alteraba las estadísticas y hacía que el grupo sin consumo pareciera más enfermizo de lo real.

Por otro lado, aunque el vino contiene compuestos bioactivos como el resveratrol, las catequinas y la quercetina, la presencia de estas sustancias no garantiza que ingerir la bebida sea benéfico para el organismo. Tampoco existen pruebas contundentes de que el vino posea ventajas sustanciales sobre otros tipos de alcohol, ni se ha podido comprobar con certeza que las versiones de vino tinto sin alcohol ofrezcan beneficios duraderos gracias a sus fenoles.

LA POSTURA OFICIAL CONTRA EL CÁNCER

A pesar de los intentos por justificar la ingesta de alcohol bajo el argumento de reducir el estrés oxidativo o fomentar la convivencia, la Organización Mundial de la Salud subraya que no existe una cantidad segura para el cuerpo humano. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer clasifica el etanol como un carcinógeno perteneciente al grupo 1, señalando que incluso volúmenes pequeños incrementan la probabilidad de desarrollar diversas clases de tumores malignos, sin importar si provienen de cerveza, destilados o vino.

Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx) 

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