NVIDIA lanzó las GeForce RTX 20 el 20 de septiembre, un lanzamiento que estuvo capitaneado por las GeForce RTX 2080 y GeForce RTX 2080 Ti, que fueron las primeras en llegar, y acompañadas posteriormente por las GeForce RTX 2070 y GeForce RTX 2060. Más adelante NVIDIA llevó a cabo un refresco de esta generación con el lanzamiento de las GeForce RTX 2080 SUPER, GeForce RTX 2070 SUPER y GeForce RTX 2060 SUPER, que ofrecieron un valor precio-prestaciones más competitivo.
El lanzamiento de las GeForce RTX 20 fue uno de los movimientos más arriesgados y más complicados que ha afrontado NVIDIA en el mercado de consumo general. Esta generación fue una adelantada a su tiempo, tanto es así que casi todas las tecnologías que ha hecho avanzar al gaming en PC y en consolas, y muchas de las mejoras que hoy están estandarizadas, nacieron con la llegada de esta generación de tarjetas gráficas.
GeForce RTX 20: llega el trazado de rayos y la IA aplicada a gaming
Esta generación de tarjetas gráficas fue la primera en implementar dos tipos de núcleos especializados en diferentes cargas de trabajo:
- Núcleos RT: especializados en aceleración de trazado de rayos.
- Núcleos tensor: especializados en aceleración de IA bajo FP16.
Gracias a esos dos tipos de núcleos comenzó la implementación del trazado de rayos en juegos. Dicha adopción fue muy limitada, como ya os expliqué en su momento en este artículo sobre la evolución de esta tecnología en juegos. Los primeros juegos que adoptaron el trazado de rayos lo hicieron de forma limitada y se centraron solo en mejorar un elemento concreto, como los reflejos en Battlefield V o las sombras en Shadow of the Tomb Raider.
Sin embargo, también se produjo la llegada de otros títulos que sí hicieron una implementación más completa del trazado de rayos, y que fueron los que demostraron de verdad el potencial de esta tecnología. Me refiero a Control, Metro Exodus Enhanced Edition y Quake II RTX.
El trazado de rayos tenía un gran impacto en el rendimiento, incluso acelerando esta tecnología a través de los núcleos RT. NVIDIA era consciente de ello, y lo tenía todo pensado para contrarrestar esa pérdida de rendimiento: utilizar reescalado mejorado por IA, una tecnología que nació bajo el nombre de NVIDIA DLSS 1. Esta utilizaba un modelo de IA que corría en los núcleos tensor, pero tenía que ser entrenado individualmente para cada juego, y el resultado final no era nada bueno.
No hay duda de que DLSS 1 fue un fracaso, pero poco después NVIDIA lanzó DLSS 2.0, una tecnología que mantenía la misma base, pero que ya no tenía que ser entrenado individualmente para cada juego, y que además introdujo enormes mejoras en la calidad del reescalado, y en la estabilidad de la imagen, lo que lo convirtió en un enorme éxito. Su evolución ha sido positiva, ya que día de hoy NVIDIA DLSS 4.5 es la mejor tecnología de reescalado y reconstrucción de la imagen que existe.
Una generación polémica que, al final, ha callado muchas bocas
Las GeForce RTX 20 generaron mucha polémica en su lanzamiento porque, como dije anteriormente, fueron unas adelantadas a su tiempo. Apostar por el trazado de rayos y por la IA aplicada a gaming en 2018, cuando nadie daba un duro por esas tecnologías y cuando todo el mundo se limitaba a decir que necesitábamos más VRAM y más potencia bruta, fue un gran riesgo por parte de NVIDIA que le costó fuertes críticas, pero al final ha quedado demostrado que fue todo un acierto.
Hoy en día una GeForce RTX 2070, que pronto cumplirá también 8 años, tiene soporte pleno de DirectX 12 Ultimate, porque dispone de núcleos para acelerar trazado de rayos, soporta NVIDIA DLSS 4.5 de forma casi completa (salvo la generación de fotogramas) y sigue siendo capaz de ofrecer un buen rendimiento en juegos con resolución 1080p, siempre que ajustemos el nivel de calidad gráfica.
En líneas generales, la serie GeForce RTX 20 ha envejecido tan bien que a día de hoy sigue ofreciendo un buen rendimiento en cualquier escenario, soporta tecnologías que en su momento fueron puestas en duda y que hoy se han estandarizado, y han demostrado que fueron una excelente inversión en su momento.
Puedo hablar con conocimiento de causa, porque en su momento me compré una GeForce RTX 2080 SUPER, y si hubiera mantenido esta tarjeta gráfica todavía hoy podría jugar a cualquier cosa en 1080p sin problemas, o incluso en 1440p ajustando calidad gráfica y tirando de NVIDIA DLSS en modo calidad. No se puede decir lo mismo de las Radeon RX 5000, que carecen de núcleos para trazado de rayos y de núcleos para acelerar IA.
Innovar no siempre es fácil, pero con las GeForce RTX 20 NVIDIA nos dio una gran lección en este sentido, tan grande que el trazado de rayos, lo que se tildaba de moda pasajera, se ha convertido en la base del gaming actual tanto en PC como en consolas, y será el pilar central de PS6 y Xbox Project Helix. Lo mismo podemos decir de la IA aplicada a gaming, que nació con el reescalado y la reconstrucción de la imagen y ha evolucionado a través de la generación de fotogramas, la reducción de ruido y el renderizado neural.
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