martes, octubre 13, 2026
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El agua residual del petróleo del Permian Basin podría refrigerar los centros de datos de la IA en Texas

Una tubería lleva agua a un armario de servidores, ilustrando una alternativa para refrigerar centros de datos.

El problema de refrigeración de los centros de datos de IA tiene dos caras que raramente se ven en la misma conversación: necesitan agua dulce en enormes cantidades, y la están consumiendo en regiones que ya tienen escasez. Un estudio de la Universidad de Texas en Austin propone una solución que reencuadra ambas caras del problema simultáneamente: usar agua residual de producción petrolera del Permian Basin para refrigerar los centros de datos que se están construyendo en el oeste de Texas. Lo reporta Interesting Engineering el 12 de octubre de 2026 citando el estudio publicado en Nature Sustainability.

La premisa tiene una lógica elegante. El Permian Basin, la principal cuenca petrolera de EE.UU. en Texas y Nuevo México, genera entre 3 y 10 barriles de agua por cada barril de petróleo extraído. Esta agua, llamada «produced water» o agua de producción, está saturada de sales, minerales y trazas de hidrocarburos, y actualmente se reinyecta en pozos de disposición porque no tiene uso económico rentable. Son decenas de millones de barriles diarios de agua residual que nadie aprovecha.

Los centros de datos construyendo infraestructura de IA en Texas necesitan agua para refrigeración por evaporación —el método más eficiente a escala— y están presionando ya los acuíferos locales. La pregunta del estudio es directa: ¿puede el agua del Permian tratarse in-situ hasta el nivel de calidad necesario para refrigeración industrial?

¿Qué tan viable es técnica y económicamente el tratamiento?

El estudio es sobrio respecto a los desafíos. El agua producida en el Permian es más salada que el agua de mar: concentraciones de entre 100 y 300 gramos de sólidos disueltos por litro, frente a los 35 g/L del océano. Tratarla hasta calidad de refrigeración requiere ósmosis inversa de alta presión o destilación, ambas energéticamente intensivas.

Pero hay dos factores que cambian el cálculo económico. El primero: el calor residual de los propios centros de datos puede alimentar parcialmente los procesos de tratamiento, en la misma lógica de simbiosis industrial que estamos viendo en proyectos de desalinización en China. El segundo: el litio presente en el agua producida del Permian —uno de los depósitos de litio en solución más grandes de EE.UU.— convierte el tratamiento de agua en un subproducto lucrativo, no solo un coste.

El estudio identifica además un riesgo que los defensores del modelo habitualmente omiten: la sismicidad inducida. La reinyección de agua producida ya está correlacionada con el aumento de terremotos en Oklahoma y Texas; redirigir esos flujos hacia instalaciones de tratamiento cambia el problema pero no lo elimina si el agua tratada o sus residuos se siguen reinyectando.

¿Por qué Texas y por qué ahora?

Llevo cubriendo el impacto ambiental de los centros de datos de IA desde 2023, cuando el auge de los centros de datos de IA y su factura energética y ambiental empezó a ser imposible de ignorar. La coincidencia geográfica entre la mayor cuenca petrolera de EE.UU. y la mayor concentración de nuevos centros de datos de IA —empresas como CoreWeave, Applied Digital y Amazon están construyendo campus masivos en el oeste de Texas— no es accidental: la misma red eléctrica que abastece la extracción petrolera está siendo aprovechada para los datos.

El argumento del estudio de UT Austin no es que el agua residual del petróleo sea la solución definitiva al problema de agua de los centros de datos. Es que representa un flujo de recurso que actualmente es un pasivo ambiental y que podría convertirse en activo si se desarrolla la infraestructura de tratamiento y transporte adecuada. Es exactamente el tipo de simbiosis industrial que los centros de datos hiperescalados necesitan para mantener su factura energética y ambiental bajo control.

La pregunta que me genera el estudio es política más que técnica: ¿quién asume el coste de la infraestructura de tratamiento y transporte? Si lo asumen las petroleras como parte de su gestión de residuos, el modelo es viable. Si lo tienen que asumir los operadores de centros de datos, el coste puede superar el de simplemente conectar a la red de agua potable en otro estado. El litio como subproducto podría ser el incentivo que inclina la balanza, pero eso depende de que los precios del litio mantengan el nivel actual.


 

n-d.mx