Dentro de los hogares hay diferentes debates en torno a con qué frecuencia hacer diferentes tareas, como por ejemplo el cambio de sábanas de nuestras camas. Aquí hay familias donde las sábanas se cambian cada semana, en otras cada dos y otras personas que se olvidan completamente de esto. Pero aquí los expertos apuntan a que lo importante está sobre todo en la temperatura de lavado.
El origen de los siete días. Aunque es un consejo que se ha transmitido entre las diferentes generaciones de una familia, la realidad es que la cifra de los 7 a 10 días no sale de ningún ensayo clínico. Aquí debemos entender que este rango de fechas responde a una pauta de control específica para las personas alérgicas a los ácaros del polvo. Y está avalado por las instituciones sanitarias.
Además, tenemos como referencia un estudio clásico de Vyszenski-Moher publicado en 2002 que demostró que las especies comunes de ácaros no necesitan un cambio de sábanas cada semana, sino que hace falta una temperatura alta para romper su ciclo vital. Es por ello que estamos ante un mito temporal, puesto que no existe ningún estudio primario que demuestre que cambiar las sábanas cada 7 días frente a cada 14 tenga un impacto real en la salud de la población general.
La verdadera clave. Aunque estamos obsesionados con seguir una rutina concreta, la clave está en la temperatura del agua con la que lavamos las sábanas. Y aquí un estudio publicado en 2008 nos descubrió lo que pasaba con los ácaros a diferentes temperaturas, demostrando lo siguiente:
- En los lavados a 30 ºC se murieron el 6,5% de los ácaros
- En los lavados a 40 ºC se murieron el 9,6% de los ácaros.
- En los lavados a 60 ºC o con vapor se murieron todos los ácaros.
Hacer la cama. Hay algunos divulgadores que apuntan a la necesidad de airear la cama a primera hora de la mañana y no hacerla al momento de levantarnos con el objetivo de matar a los ácaros. Pero la realidad es que los ácaros son bastante resistentes, y aunque haya una humedad baja, solo les hace falta la que nosotros mismos producimos cuando nos acostamos para rehidratarse y volver a reproducirse.
Más allá de los ácaros en nuestra cama, podemos encontrar también hongos, y aquí un análisis a 10 almohadas usadas encontró entre 4 y 14 especies diferentes en cada una, destacando el Aspergillus fumigatus. Sin embargo, cuando se trata de prevenir infecciones reales por la colada, la ciencia apunta a que simplemente lavándose las manos al manipular la ropa sucia reduce el riesgo más allá de cualquier ajuste en la lavadora.
Y si dormimos con gatos o perros si que hay motivos para aumentar la frecuencia de lavado, destacando nuevamente que aumentar el termostato es nuestro mejor aliado, más allá de pautar en el calendario cuándo tenemos que cambiar ‘si o si’ las sábanas de nuestra cama.
Imágenes | Noel Nicolas
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La noticia
Llevamos años cambiando las sábanas cada semana. La ciencia apunta a que lo importante no es cuándo las cambias, sino cómo las lavas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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