domingo, noviembre 8, 2026
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Ante los altos precios de las GPU, un usuario revivió una GeForce GTX 1080 metiéndola en el horno

Ante los desorbitados precios de las GPU en la recta final de 2026, un usuario prefirió probar suerte y reparar en el horno una NVIDIA GeForce GTX 1080 con diez años de vida a sus espaldas. Para ello, recurrió a lo que ya es bastante escuchado, que es meter su tarjeta gráfica en el horno de casa. La GPU entró siendo un pisapapeles, y tras cocinarse a fuego lento, entre 120 y 130ºC, durante 35 minutos, salió completamente funcional. Así es, aunque parezca una locura, hacer este tipo de “recetas” no es algo nuevo. Evidentemente, es una técnica ya a la desesperada, cuando no tienes que perder. O claro, en un momento como a día de hoy donde si se puede reparar esta GPU a un técnico, su coste podría sería tan elevado que no merecería la pena.

Esta curiosa receta proviene del usuario FoxX11, la cual la publicó en el foro alemán PC Games Hardware (PCGH). Allí dijo que la idea era intentar darle una segunda vida la tarjeta gráfica de un compañero de trabajo. La GPU llevaba tiempo fallando y, después de funcionar entre 10 y 15 minutos, terminaba mostrando una pantalla en negro. Tras comprobar que cambiar la pasta térmica no solucionaba el problema, decidió recurrir a un procedimiento bastante peculiar: meter la gráfica en el horno y comprobar si el calor conseguía devolverla a la vida.

Receta del día: NVIDIA GeForce GTX 1080 con limón al horno

GeForce GTX 1080 al horno

El usuario sospechaba que el problema estaba relacionado con alguna soldadura defectuosa con el paso del tiempo. El problema siempre suele mostrarse debajo del chip gráfico o de los módulos de memoria. Para intentar solucionarlo, desmontó el sistema de refrigeración de la GeForce GTX 1080, mantuvo los pequeños disipadores de memoria y protegió la placa con papel de aluminio. Después introdujo la GeForce GTX 1080 en un horno con circulación de aire caliente. A ello se le sumó utilizar varias sondas independientes para controlar la temperatura durante el proceso.

Tras completar los 35 minutos de tratamiento térmico y volver a montar la tarjeta, llegó la sorpresa: la GeForce GTX 1080 había volvía a funcionar con normalidad. Para estar seguros, su dueño consiguió completar el exigente benchmark FurMark sin experimentar los bloqueos que anteriormente aparecían después de unos minutos. Si bien esto garantiza que la reparación sea definitiva, al menos la GPU ahora vuelve a funcionar de forma estable. Eso sí, también indica que el limón utilizado solo era para fines fotográficos. Quién sabe si eso añadía más FPS.

Y sí, esta medida fue a la desesperada, ya que su propietario estaba valorando comprar una GeForce RTX 2080 de segunda mano, pero decidió conservar la GTX 1080 después de comprobar que volvía a funcionar. A día de hoy es una muy buena GPU, que funcionará en cualquier juego moderno, aunque con la ayuda de tecnologías como el AMD FSR para aportar la fluidez que le faltaría. Como referencia, en España, una RTX 2080 de segunda mano rondan los 240-250 euros, pudiendo encontrar una gran cantidad de modelos dañados entre los 100 y 140 euros. Quién sabe si también reparables.

Meter una tarjeta gráfica en el horno puede funcionar en muchos casos.

Recuperan NVIDIA GeForce GTX 1080 introduciendola en el horno

Aunque resulte sorprendente, introducir una tarjeta gráfica defectuosa en un horno no es precisamente una técnica nueva. Tal y como ya indicábamos, uno de los principales problemas están ligados a las soldaduras. Es por ello que la temperatura de 120 a 130 ºC no ha sido cogida al azar. Hablamos de justo una temperatura por debajo de la temperatura de fusión de las soldaduras sin plomo. Esto significa que el calor podría restablecer temporalmente el contacto sin reparar realmente la soldadura dañada. A ello se le suma evitar que otros componentes se puedan dañar por un calor excesivo.

De hecho, PCGH ya investigó esta práctica hace años y los resultados fueron bastante llamativos. En una encuesta realizada entre sus lectores, alrededor del 80% afirmó haber conseguido recuperar total o parcialmente algún componente mediante este procedimiento. En sus propias pruebas, PCGH consiguió devolver a la vida dos de siete PCB, mientras que una tercera experimentó cierta mejoría. El inconveniente es que aproximadamente dos tercios de los usuarios que habían conseguido reparar sus componentes volvieron a experimentar problemas durante el primer año. Quizás este porcentaje mejore usándose mejor una air frayer, quién sabe.

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