Intel se encuentra preparando una variante vitaminada a nivel gráfico de sus futuros procesadores Nova Lake-S, también conocidos previsiblemente como Core Ultra 400, para equipos de sobremesa. Frente a los modelos convencionales, que integrarían gráficos básicos destinados principalmente a ofrecer salida de vídeo, esta versión incorporaría una iGPU mucho más potente formada por 12 núcleos Xe3P. El objetivo sería competir directamente en el mercado de los ordenadores gaming económicos y las APU, donde actualmente AMD tiene una presencia más consolidada.
La información procede del filtrador Jaykihn y todavía describe una configuración preliminar. El procesador combinaría 4 núcleos P-Cores, 8 E-Cores y 4 LP E-Cores, alcanzando un total de 16 núcleos y 16 hilos, junto con el bloque gráfico basado en la arquitectura Xe3P. El dato más llamativo es su consumo: la iGPU integrada tendría un límite PL2 propio de 40W, mientras que el procesador completo alcanzaría un PL2 de 154W. Es importante aclarar que esos 40W están incluidos dentro del límite total de 154 W, no se suman.
Una gráfica integrada de 12 núcleos Xe3P y 20 MB de caché L2
La iGPU utilizaría la arquitectura Xe3P, una evolución de Xe3 destinada a mejorar el rendimiento y la eficiencia gráfica. Intel ya ofrece configuraciones de 12 Xe-Cores con Panther Lake, como la Intel Arc B390 integrada en algunos Core Ultra Series 3. Ahora bien, Nova Lake emplearía una revisión más avanzada de esta arquitectura. De esta forma, estamos ante una Intel Arc B390 con arquitectura refinada que aportará un plus a nivel de rendimiento para una iGPU que, en su segmento, no tiene rival. Y es que hay que recordar que es entorno a un 25% más potente que la Radeon 890M con las ventajas de una tecnología de escalado y generación de frames más avanzada (Intel XeSS).
Otro de los cambios filtrados sería un aumento de la memoria caché L2 de la GPU. El bloque gráfico Xe3P de Nova Lake contaría con 20 MB de caché L2, frente a los 16 MB utilizados por la configuración completa de 12 Xe-Cores de Panther Lake. Esto representa un incremento del 25% en la memoria caché. Esto ayudaría a reducir los accesos a la memoria DDR5 del sistema y mitigar uno de los principales cuellos de botella de las GPU integradas. Es decir, que aportará una mejora de rendimiento adicional.
La elección de una configuración de CPU relativamente contenida también es deliberada. Un procesador con cuatro P-Cores y ocho E-Cores proporcionaría rendimiento más que suficiente para juegos y aplicaciones domésticas, mientras que una parte considerable del tamaño y del presupuesto energético del chip se destinaría a los gráficos. Intel evitaría así colocar esta iGPU en sus modelos de 24, 36 o más núcleos, cuyos compradores probablemente utilizarán una tarjeta gráfica dedicada.
Los 154W de PL2 obligarán a tener un sistema de refrigeración a la altura
El límite PL2 de 154 W es elevado para un procesador que aparentemente estaría situado en una gama media. Solo por la CPU podría encuadrarse en un segmento de 65W. Sin embargo, la potente gráfica integrada lo cambia todo. La idea es tener una CPU y GPU más que suficiente para jugar a cualquier juego moderno a una resolución 1080p. Y más si metemos dentro de la ecuación la tecnología Intel XeSS para esos casos donde el usuario quiera mayor calidad de imagen sin sacrificar la fluidez del sistema.
Como referencia, el actual Intel Core Ultra 5 245K, desbloqueado para el overclocking, tiene una potencia base de 125W y una potencia máxima de 159W. Por otro lado, los Core Ultra 5 235 y 245 sin desbloquear parten en los 65W y alcanzan un máximo de 121W. Los 154W atribuidos a esta APU Nova Lake lo colocarían prácticamente al nivel de consumo máximo del Core Ultra 5 245K, pese a disponer de una configuración de CPU más pequeña, debido principalmente al considerable presupuesto energético reservado para sus gráficos integrados. Por lo que un disipador de calidad es bastante importante en este caso para evitar que la GPU termine reduciendo su potencia.
La placa base también importa. Y es que una CPU de este tipo necesitaría dos fases VCCGT dedicadas a alimentar la GPU integrada. Según la filtración, este requisito no sería opcional. Se necesitará una placa base de gama media-alta. Y es que recurrir a un diseño de alimentación inferior o diferente impediría que la iGPU mantuviera todo su rendimiento. De esta forma, Intel estaría diseñando una especie de APU de sobremesa de altas prestaciones dentro de Nova Lake. Esto ayudará a conformar equipos gaming de bajo coste o cómo no, Mini-PCs más amigables para el gaming sin recurrir a configuraciones mucho más costosas con gráficos dedicados.
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