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El fin de los Pontiac Trans Am gratuitos. 

La recordada película estadounidense estrenada en 1977 bajo el nombre original de ‘Smokey and the Bandit’ —conocida en el mundo hispanohablante como ‘Los Caraduras’— se convirtió en un fenómeno de taquilla inesperado que marcó para siempre la historia de la marca de automóviles Pontiac, gracias a una trama que mostraba un vehículo negro y dorado cruzando las carreteras de Georgia en una persecución policial mientras transportaba cerveza de contrabando.

LOS ORGÁNICOS INICIOS DE UN ÉXITO CINEMATOGRÁFICO

El proyecto cinematográfico salió adelante a partir de un guion escrito a mano por el especialista de Hollywood Hal Needham, a quien prácticamente nadie tomaba en serio en su faceta como director. El único estudio que aceptó financiar la producción le recortó el presupuesto de última hora hasta dejarlo en 4,3 millones de dólares. El actor protagonista, Burt Reynolds, llegó a calificar el primer borrador como el peor guion que había leído en toda su vida.

A pesar de la poca confianza inicial de los inversores, la cinta superó las expectativas del público y recaudó más de 126 millones de dólares únicamente en Estados Unidos. De acuerdo con los registros oficiales, se posicionó como la segunda película más taquillera de 1977, quedando únicamente por detrás de ‘La guerra de las galaxias’.

EL IMPULSO COMERCIAL DEL PONTIAC TRANS AM

El vehículo se consolidó como el otro gran protagonista de la producción cuando el director buscó un automóvil con personalidad propia para el personaje Bo “Bandit” Darville, encontrándolo en un anuncio publicitario del nuevo Pontiac Firebird Trans Am. La compañía automotriz decidió ceder cuatro unidades para el rodaje, sin anticipar el impacto comercial que esto traería. Sin invertir un solo dólar adicional en publicidad, la marca obtuvo la mejor campaña de su historia al convertir el modelo en un auténtico objeto de culto.

Hal Needham relató años después en una entrevista que las ventas se dispararon inmediatamente tras el estreno en cines. Específicamente, Pontiac sumó un incremento de 25.000 unidades vendidas del modelo Trans Am solamente durante el año 1978, transformando el coche de un simple elemento de utilería en una leyenda de las carreteras.

EL ACUERDO INFORMAL Y EL CAMBIO DE MANDO

Como muestra de agradecimiento por el impacto publicitario, el entonces presidente de Pontiac, Alex Mair, se comprometió de manera personal a obsequiarle a Burt Reynolds un Trans Am nuevo cada año de por vida. Durante cinco temporadas, el vehículo llegó puntualmente al domicilio del actor, quien solía regalar la mayoría de las unidades a sus familiares. El primer automóvil fue para su hermana, el segundo se lo quedó su hermanastro y conservó el cuarto, el cual fue subastado décadas después por 450.000 dólares.

La dinámica cambió a partir del sexto año, cuando los automóviles dejaron de llegar. Al comunicarse con la compañía para reportar la supuesta falla logística, la respuesta fue tajante: el directivo anterior se había jubilado y su sucesor, Robert C. Stempel, le espetó que no era fanático de sus películas, dando por terminada la entrega anual de cortesías. Reynolds falleció en 2018, dos años antes de la desaparición definitiva de Pontiac bajo la reestructuración de General Motors, mientras que el emblemático modelo negro y dorado se mantiene vigente como una cotizada pieza de colección.

Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx) 

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