Un reciente estudio científico del MIT revela que la atmósfera de Venus y sus nubes corrosivas de ácido sulfúrico podrían albergar formas de vida, un giro totalmente inesperado para un astro considerado históricamente como un lugar completamente inhóspito debido a sus temperaturas cercanas a los 500 grados centígrados, su presión aplastante y las dificultades que presentó durante años para ser estudiado a fondo.
EL ESTUDIO DE LABORATORIO
Investigadores del MIT replicaron en un laboratorio la atmósfera de Venus al recrear nubes con concentraciones de ácido sulfúrico de hasta el 98 por ciento. En este entorno extremo introdujeron péptidos, que son cadenas cortas de aminoácidos y versiones más sencillas de las proteínas indispensables para la vida. Contrario a lo que se pensaba por la alta corrosión del ácido, las pruebas demostraron que este compuesto no destruyó los péptidos y permitió que conservaran su estructura de plegamiento.
LA PARADOJA DEL AGUA
Los responsables de la investigación señalan que la resistencia de los péptidos ante el ácido sulfúrico podría explicarse por la presencia casi nula de agua en las nubes venusinas. Aunque el agua suele considerarse indispensable para la vida, también participa en las reacciones de hidrólisis que facilitan la corrosión del ácido sulfúrico en este tipo de moléculas. Por lo tanto, al escasear el agua, los péptidos logran permanecer prácticamente intactos.
CONDICIONES EN LAS NUBES
El plegamiento de los péptidos y las proteínas resulta fundamental para que puedan cumplir con sus funciones biológicas. La atmósfera del planeta vecino presenta condiciones favorables de temperatura y presión, sobre todo en altitudes que van de los 48 a los 60 kilómetros. Si bien la superficie del planeta es completamente devastadora, en las nubes de ácido sulfúrico podrían desarrollarse formas de vida que no requieran agua.
ANTECEDENTES HISTÓRICos
Ya en la década de 1950, el científico alemán Heinz Haber planteó la posibilidad de que la vida pudiera surgir en las nubes de Venus, una idea que posteriormente también abordaron Carl Sagan y Harold Morowitz. Hasta el momento no se ha encontrado vida en dicho planeta ni existe certeza de que se localice en el futuro, pero las nubes venusinas se perfilan como un sitio viable para iniciar la búsqueda.
Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx)





