Pocas tecnologías han despertado tantísimo hype en los últimos años décadas como la IA generativa. Y es comprensible. Más allá de su repercusión geopolítica y las fortunas que está movilizando, llevamos tiempo escuchando cómo cambiará la productividad y marcará un antes y un después en el mercado laboral. Se habla de aumentos de rendimiento de más del 50%, un impulso del 15% en PIB global en solo una década y una reestructuración del mercado, con la destrucción de más de dos millones de empleos solo en España y solo en una década.
Con todos esos datos sobre la mesa la pregunta es… ¿Se está notando ya realmente el efecto IA en la macroeconomía? ¿Qué dicen los datos?
¿Qué nos dice el PIB? Que a pesar de las inversiones milmillonarias en IA generativa, los indicadores de producción de las economías occidentales no dan muestras de ningún salto cualitativo o disrupción. Es más, la OECD habla de una moderación del crecimiento global en la primera mitad de 2026 en un escenario marcado por las consecuencias de la guerra en Oriente Medio, el encarecimiento de la energía y la incertidumbre generada por las políticas arancelarias. La IA influye en la ecuación, por supuesto, pero está lejos de decantar la balanza.
En general, la OCDE prevé un crecimiento del PIB mundial del 2,9% este año y del 3% en 2026. Sus analistas esperan que la IA y el abaratamiento de la energía tiren de la economía, pero reconocen también otros mucho factores que moderan la foto, como la presión inflacionaria y un incremento de los tipos de interés.

¿Qué pasa en EEUU? Si queremos analizar el impacto económico real de la IA, EEUU representa un caso interesante. The Wall Street Journal asegura que esta tecnología representa ya la mayor apuesta económica en la historia del país, con un gasto en centros de datos mayor que el dedicado a canales, ferrocarriles y red eléctrica. De hecho hay analistas que estiman que alrededor del 40% de su PIB se verá “sustancialmente afectado” por el desarrollo de la IA generativa.
A pesar de esos datos, la OCDE pronostica que el crecimiento anual del PIB en EEUU será del 2,2% este año y 2,1% en 2027. Es un alza sensiblemente mayor que la media de la zona euro (1,0%) y de otros socios tradicionales como Japón o Canadá, pero si se analiza la curva histórica se ve que no hay ningún punto de inflexión. De hecho, en el segundo trimestre el PIB se desaceleró al 1,5%.
De nuevo, pesa la cuantiosa inversión en IA, pero no lo suficiente para contrarrestar otros factores que influyen en la economía, como la desaceleración de los ingresos y el gasto de los consumidores. Este último matiz es interesante porque Goldman Sacha ya advierte que la IA está contribuyendo a la inflación.

¿Una economía más productiva? A la hora de analizar cómo de eficiente es una economía hay un factor clave: la productividad laboral, la relación entre la producción real y la cantidad de horas trabajadas. Si excluimos la agricultura, la administración pública y otros elementos, como las ONG y el empleo doméstico, en EEUU ese indicador creció un 1,4% durante el segundo trimestre de 2026.
Si ampliamos el foco, el incremento interanual es algo mayor, del 2,2%. No es un mal dato, pero (como se puede ver en el gráfico de abajo) está en sintonía con la tendencia de la última década. Aunque la IA está impactando e impactará en la productividad, no todos coinciden en si la herramienta está dejándose sentir ya en los indicadores. Algunos directamente advierten que aún es pronto.
¿Por qué es importante? Porque hay estudios que vaticinan que la IA tendrá un impacto radical en el rendimiento laboral. Sin ir más lejos, la OCDE elaboró uno en el que avanza que, de media, el uso de la IA generativa puede incrementar la productividad un 30%, porcentaje que algunos analistas sitúan por encima del 50% para ciertas tareas específicas. Hace unos meses Barclays ya advirtió a sus clientes de que la IA todavía no está aportando las mejoras en productividad esperadas y su adopción es más “gradual y constante” que disruptiva.

¿Es un bluff entonces? No. Pero ya se escuchan voces que advierten de que, aunque la IA está avanzando a gran velocidad, su efecto en la productividad no lo hace al mismo ritmo. Lo señala el Banco de la Reserva Federal de San Luis, que tras analizar 490.000 conferencias de resultados de empresas estadounidenses cotizadas en bolsa llegó a dos conclusiones. Primero, la IA ya ha cambiado la forma en que los ejecutivos hablan de productividad. Segundo, pese a ese discurso, “sus efectos aún no son bien visibles en los datos agregados”.
“Los de productividad hasta ahora han ofrecido una señal más moderada: la productividad total de los factores ajustada por utilización creció solo un 0,07% durante los cuatro trimestres que terminaron con el primer trimestre de 2026”, concreta la entidad. En un análisis anterior ya estimaba que la IA generativa supondría apenas un alza del 1,1% en la productividad registrada a finales de 2024 con respecto a 2022. Es un dato relativamente modesto si se tiene en cuenta los crecimientos globales anotados en 2023 y 2024.
¿Es la primera vez que ocurre? No. No es la primera vez que una tecnología rompedora genera una enorme expectación y previsiones de impacto económico desorbitadas que acaban suavizándose con el paso del tiempo. Pasó ya en su día con la web 2.0. Son cambios que impactan en el mercado laboral, redibujan la foto general, pero no impulsan una revolución de la noche a la mañana.
Lo explica bien hace poco Nick Lichtenberg en Fortune: la IA no está haciendo otra cosa que seguir un patrón histórico con siglos de antigüedad. El impacto de una nueva tecnología no se aprecia de la noche a la mañana. Hacen falta tiempo par reorganizar las empresas, formar a las plantillas y adaptar los flujos de trabajo. También para sortear ciertos cuellos de botella instalados en las empresas que afectan a la productividad y quedan fuera del alcance de la IA.
El economista Robert Solow lo resume con sorna: “Se puede ver la era de la informática en todas partes menos en las estadísticas de productividad”. Las computadoras cambiaron la forma de trabajar, pero su impacto real tardó bastante más en ser visibles y no se aprecian hasta finales de los años 90.
¿Es un escenario seguro? Hace unos días el Foro Económico Mundial publicó su última encuesta con las opiniones de sus expertos, un documento que desliza algunas ideas interesantes relacionadas con la IA: el 97% cree que la adopción de la IA seguirá aumentando y la mayoría también esperan “importantes ganancias” en productividad, aunque en su horizonte asoman también nubarrones.
Por ejemplo, el 79% advierte del impacto negativo que puede tener el rechazo a los centros de datos y el 61% cree que la IA no generará empleo de forma significativa, con lo que genera dudas sobre cómo afectará al consumo.
Imágenes | Arno Senoner (Unsplash), US Bureau of Labor Statistics, OECD, FRED
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La noticia
Se supone que la IA está cambiando para siempre la economía y la productividad. El PIB aún no dice nada de eso
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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