
Hay funciones que parecen menores hasta que las piensas un segundo. Programar mensajes en WhatsApp es una de ellas. La beta 2.26.40.7 de Android incluye la opción de retener el envío pulsando prolongadamente el botón de envío y eligiendo una fecha y hora. Lo ha detectado el rastreador WABetaInfo y lo confirma The Next Web este 12 de octubre de 2026.
El rango es de 10 minutos a 2 semanas en el futuro. En la interfaz, aparece un selector de fecha y hora directamente desde la ventana de conversación, sin salir de ella. No hay confirmación de cuándo llegará a todos los usuarios ni si la función va ligada a algún plan de pago, pero el patrón habitual de WhatsApp es que las funciones en beta global llegan a producción en un plazo de semanas.
¿Por qué ha tardado tanto WhatsApp en hacer algo que Telegram hace desde 2019?
La comparativa es la primera pregunta que surge. Telegram lleva siete años con mensajes programados, Instagram Direct los introdujo en 2025, y WhatsApp —con más de 2.000 millones de usuarios activos— llega tarde. La razón técnica más citada es el cifrado de extremo a extremo: para programar un mensaje, el servidor tiene que retenerlo temporalmente, lo que complica la arquitectura de seguridad de WhatsApp sin modificar su promesa de privacidad.
La explicación que me parece más honesta es más prosaica: WhatsApp ha priorizado funciones de negocio (API Business, catálogos, pagos en India y Brasil) sobre utilidades de usuario final que no generan ingresos directos. La llegada de esta función coincide con una presión competitiva creciente de Telegram y de las apps de mensajería integradas en suites de productividad como Teams y Slack, que permiten programar mensajes desde hace años.
Hay una dimensión laboral que no es menor. Ocho países de la Unión Europea han aprobado en los últimos cuatro años legislación sobre el derecho a la desconexión digital; Francia lo estableció en 2017. En ese contexto, poder escribir un mensaje a las 11 de la noche y programar su envío para las 9 de la mañana tiene un valor real más allá de la comodidad. Es la diferencia entre respetar el tiempo del interlocutor y satisfacer la propia ansiedad de dejar algo «enviado».
Qué cambia para quienes usan WhatsApp de forma profesional
Pago 22 dólares al mes por Claude Pro desde marzo de 2024 y paso parte de mi flujo de trabajo coordinando con colaboradores por WhatsApp. El problema de los mensajes enviados a deshora —que llevan notificación, que interrumpen, que crean una expectativa de respuesta inmediata— es real. Programar mensajes no lo resuelve del todo, pero lo mitiga.
Los casos de uso más evidentes: cumpleaños y fechas señaladas, recordatorios a clientes en horario laboral, coordinación con equipos en otras zonas horarias. Menos obvio pero igual de útil: escribir con calma un mensaje difícil y programarlo para un momento en que el receptor esté disponible para procesarlo.
Lo que WhatsApp no ha confirmado es si los mensajes programados quedan visibles en la conversación como pendientes (como en Telegram) o si simplemente «aparecen» cuando llega la hora. Ese detalle de diseño va a marcar la diferencia entre una función útil y una que genera confusión sobre qué se ha enviado y qué no.
La pregunta abierta más interesante: ¿va a llegar la programación a los grupos? En conversaciones uno a uno tiene sentido claro. En grupos, donde el momento de envío puede condicionar quién responde primero y qué lectura se da al mensaje, la dinámica es mucho más compleja.





