El Departamento de Defensa de Estados Unidos buscó integrar inteligencia artificial desarrollada por OpenAI bajo una condición específica: que la tecnología contara con tasas mínimas de rechazo para acatar las órdenes militares sin objeciones.
BUSCANDO UNA INTELIGENCIA ARTIFICIAL SUMISA
Una serie de documentos obtenidos a través de una solicitud de acceso a la información pública, impulsada en colaboración con Legal Advocates for Safe Science and Technology, sacó a la luz detalles sobre contratos tecnológicos en el sector de seguridad nacional. La investigación abarcó más de 400 páginas con acuerdos que involucran a firmas tecnológicas como Google, Anthropic, xAI y la propia OpenAI, estableciendo un límite presupuestario de hasta 200 millones de dólares por cada corporación, una cifra que representa el tope contractual y no un desembolso efectivo inicial.
Los archivos revelan que el propósito principal de estas herramientas es optimizar la toma de decisiones estratégicas y fortalecer las ventajas tácticas de las fuerzas armadas estadounidenses. Dentro de este contexto, la atención se centra en la modificación P00003, la cual detalla los denominados Modelos de Misión de OpenAI enfocados en la seguridad nacional. El objetivo central de esta cláusula era disminuir drásticamente las ocasiones en las que el sistema automatizado se negara a cumplir con una solicitud gubernamental.
CONTRADICCIONES Y VERSIONES ENCONTRADAS
A pesar de la existencia de estos registros, el alcance real de la medida genera debate, ya que la documentación no especifica por completo cuáles habrían sido las restricciones permanentes ni demuestra que el software pudiera ejecutar cualquier instrucción sin salvaguardas. Por su parte, la postura oficial de OpenAI, expresada a través de su portavoz Nate Evans, señala que la compañía rechazó tajantemente dicha redacción y que el departamento gubernamental aceptó retirar la exigencia del documento final.
No obstante, las explicaciones oficiales sufrieron modificaciones en el transcurso de las indagatorias. Inicialmente, un representante legal del Departamento de Justicia que representaba al Pentágono validó el archivo como la versión firmada del acuerdo. Horas más tarde, el mismo funcionario se retractó de su declaración y solicitó un plazo para revisar el estatus del convenio. Posteriormente, las autoridades de defensa argumentaron que el texto no correspondía al contrato definitivo.
IMPLICACIONES EN LA SEGURIDAD NACIONAL
Los acuerdos contemplan el procesamiento de datos sensibles para la evaluación militar, información sobre amenazas, detalles de misiones, ejercicios de simulación y posibles despliegues de personal en distintos mandos. Ante la controversia, OpenAI insiste públicamente en que mantiene firmes sus barreras de protección contra la vigilancia masiva interna y el control directo de armamento autónomo, buscando evitar la etiqueta de contratista militar. Hasta el momento, la disputa sobre el contenido exacto del documento firmado sigue abierta, a la espera de que se aclare la verdadera naturaleza del compromiso tecnológico con las fuerzas armadas.
Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx)





