Una coalición de 19 organizaciones, empresas y entidades académicas ha pedido a las instituciones europeas que pongan fin a los avisos de cookies mediante una solución bastante fácil de entender: decidir nuestras preferencias de privacidad una vez y que las webs las respeten automáticamente. Bajo el nombre Kill the Cookie Banner, entidades como noyb, EFF, BEUC y la española CECU (Federación de Consumidores y Usuarios) quieren acabar con esa rutina de abrir una página y encontrarnos otra vez negociando qué pueden hacer con nuestros datos. Porque para leer una noticia no deberíamos tener que superar una carrera de obstáculos, y no nos engañemos, es también un coñazo.
La petición llega mediante una carta abierta del 10 de septiembre, dirigida al Parlamento Europeo, al Consejo y a la Comisión. Su objetivo es defender y reforzar el artículo 88b del proyecto Ómnibus Digital, donde se plantea dar fuerza legal a las señales automatizadas de privacidad. Hablamos, por tanto, de una reforma pendiente: los banners todavía no tienen fecha de despedida.
Kill the Cookie Banner propone elegir una vez y que el navegador comunique nuestra decisión
El funcionamiento propuesto tiene poca complicación para el usuario. Configuraríamos si queremos aceptar, rechazar o limitar el seguimiento, y nuestro dispositivo transmitiría esa decisión a las páginas y aplicaciones. Algo comparable a cómo el navegador comunica actualmente nuestro idioma, aunque aquí estaríamos hablando de preferencias con efectos legales.
Además, la coalición pide que el sistema permita decisiones diferentes según la empresa y la finalidad. Podríamos autorizar determinados usos de datos en un medio de confianza y rechazarlos en otros servicios. Existen soluciones como Global Privacy Control y ADPC que sirven de referencia, pero la propuesta contempla desarrollar un estándar europeo que garantice su interoperabilidad.
Y aquí está lo importante: rechazar tendría que significar rechazar. Los firmantes reclaman que esa elección siga vigente hasta que la cambiemos, sin nuevas preguntas insistentes, rodeos técnicos o degradaciones del servicio por haber comunicado nuestra negativa. También quieren impedir que los navegadores dominantes controlen estas señales para reforzar su posición.
Noyb señala a Google y al negocio del rastreo
El problema está en conseguir que la propuesta salga adelante. Según denuncia noyb, las presiones encabezadas por Google y el sector del rastreo han contribuido al bloqueo de varios Estados miembros, mientras que el Consejo ha retirado el artículo de su posición. En el Parlamento, entretanto, existen enmiendas para conservarlo y mejorarlo.
El incentivo comercial resulta evidente: cada aviso ofrece otra oportunidad de conseguir nuestro consentimiento. Automatizar la negativa reduciría esas oportunidades y el desgaste de repetirla continuamente.
La coalición pide recuperar el artículo y convertirlo en una prioridad política. La cuestión que deja sobre la mesa es bastante incómoda: si podemos comunicar nuestra decisión automáticamente, ¿por qué debemos seguir repitiéndola en cada web? Esperemos que Kill the Cookie Banner logre avanzar en esta propuesta y la UE entre en razón.
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