miércoles, octubre 21, 2026
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Aprender idiomas es ideal de 6 meses a 5 años. 

La etapa más propicia para que los menores de edad comiencen a estudiar nuevas lenguas abarca desde los seis meses hasta los cinco años de vida, un periodo en el que la mente absorbe con mayor facilidad los sonidos y las estructuras del entorno, de acuerdo con declaraciones recientes del neurocientífico David Bueno.

LA PLASTICIDAD CEREBRAL Y EL DESARROLLO PERCEPTIVO

Diversas investigaciones respaldadas por la ciencia demuestran que la plasticidad infantil responde a un equilibrio específico entre la excitación y la inhibición neuronal. Esta dinámica genera ventanas de aprendizaje que eventualmente se cierran mediante frenos moleculares. Durante los primeros seis meses de vida, los bebés tienen la capacidad de reconocer cualquier contraste sonoro sin importar la lengua. No obstante, entre los seis y los doce meses se registra un fenómeno conocido como estrechamiento perceptivo. En este lapso, la experiencia con el lenguaje modifica físicamente la percepción: los lactantes mejoran notablemente al identificar los sonidos de su lengua materna, pero disminuyen su sensibilidad para captar lenguas extranjeras.

LA NECESIDAD DE INTERACCIÓN HUMANA

Para conservar activas estas conexiones neuronales, la mente infantil demanda obligatoriamente la presencia y convivencia con personas. Un experimento controlado demostró que bebés estadounidenses de nueve meses que interactuaron en persona con hablantes nativos de mandarín lograron revertir la pérdida de los sonidos de dicho idioma. En contraste, cuando la misma prueba se llevó a cabo utilizando grabaciones en audio o video, los resultados fueron nulos, lo que confirma que el factor social y presencial es indispensable para asimilar el lenguaje.

Por otro lado, investigaciones realizadas por la Universitat de Barcelona evidenciaron que los lactantes de apenas cuatro meses ya logran diferenciar el catalán del castellano a pesar de su similitud rítmica. Este desarrollo perceptivo durante el primer año se adapta para procesar de manera simultánea dos sistemas fonéticos distintos. Asimismo, al evaluar el vocabulario de un infante bilingüe en una sola lengua, es común que presente un ligero retraso frente a un menor monolingüe de la misma edad.

EL APRENDIZAJE DESPUÉS DE LA INFANCIA

A pesar de las ventajas de arrancar a temprana edad, la capacidad para dominar la gramática de un nuevo idioma se mantiene prácticamente sin alteraciones hasta los 17 años y medio. Es a partir del cierre de la adolescencia cuando se documenta una disminución gradual en esta destreza, lo que demuestra que, si bien aprender de niño resulta ventajoso, las oportunidades de dominar otra lengua no desaparecen por completo al crecer.

Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx) 

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