sábado, octubre 24, 2026
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Cazadores de bisontes cruzaron de Asia a América. 

Hace aproximadamente 35,000 años, el planeta lucía completamente diferente, destacando la presencia de Beringia, una franja de tierra que funcionaba como un puente natural entre Siberia y Alaska, uniendo Asia con América a través del mar de Bering. Aunque esta conexión terrestre desapareció bajo el agua hace 12,000 años, dejó indicios fundamentales sobre su existencia y sobre las personas que la habitaron, tales como un campamento base localizado en territorio de Alaska, a la orilla del río Tanana, datado de hace 13,800 años.

EL DESCUBRIMIENTO EN TIERRAS DE ALASKA

Después de más de diez años de trabajos de excavación, la arqueóloga Kelly Graf y su grupo de colaboradores dieron a conocer los resultados de sus investigaciones en el interior de Alaska, específicamente en el sitio denominado Shég’ Xdaltth’í’, expresión en lengua athabasca que se traduce como “ellos estaban allí”. Este espacio estuvo habitado en tres momentos distintos: hace 13,800, 13,000 y 12,700 años, acumulando más de 80,000 objetos durante dichos periodos.

Entre los vestigios recuperados sobresale un yunque de piedra ubicado muy cerca de huesos de bisonte fragmentados, un horno de tierra de dimensiones considerables y puntas líticas con diseño en forma de rombo que jamás se habían localizado en otros puntos arqueológicos de la región de Alaska, aunque sí se conocían en el lado ruso, cruzando el antiguo paso de Beringia.

LA IMPORTANCIA DE BERINGIA

El territorio de Beringia representa una pieza fundamental para comprender la historia y el desarrollo del continente americano, a pesar de que la información disponible es escasa debido al bajo número de yacimientos encontrados, los cuales se concentran en una superficie reducida, ligeramente mayor a la extensión del estado de Maryland, de acuerdo con los datos proporcionados por la Universidad de Kansas.

No obstante, Shég’ Xdaltth’í’ se ha posicionado como un hallazgo excepcional por su óptimo estado de conservación, el cual incluye restos de viviendas, estructuras para cocinar y diversos utensilios que facilitan la comprensión de la vida cotidiana en aquella época. Asimismo, el equipo de especialistas identificó similitudes entre estos antiguos pobladores y diversas culturas del sur de Norteamérica, tales como el uso de ocre rojo y proyectiles elaborados con marfil, lo que apunta a la existencia de un estilo de vida compartido previo al surgimiento de la cultura Clovis.

MÁS ALLÁ DE LA CULTURA CLOVIS

Durante gran parte del siglo pasado se consideraba que la cultura Clovis, desarrollada entre el 11,250 y el 10,600 antes de nuestra era, correspondía al grupo indígena más antiguo en la porción norte del continente americano. Sin embargo, en la actualidad se tiene constancia de que esto no fue así; por ejemplo, el sitio Cooper’s Ferry, situado en Idaho, documenta la presencia humana en un rango de entre 16,560 y 15,280 años atrás, mientras que Shég’ Xdaltth’í’ es aproximadamente ocho siglos más antiguo que la cultura Clovis.

Por su parte, los análisis genéticos también aportan datos relevantes: información difundida por la Universidad de Cambridge indica que el material genético de dos infantes que vivieron hace cerca de 11,500 años, encontrados en Alaska, permitió identificar a los denominados “Antiguos Beringios”, un linaje nativo americano que se separó de manera temprana del resto de las poblaciones.

ACTIVIDADES Y VIDA COTIDIANA EN EL CAMPAMENTO

De acuerdo con las explicaciones ofrecidas por Kelly Graf en el comunicado emitido por la institución académica estadounidense, el yunque fue localizado al interior de una estructura habitacional, rodeado por fragmentos de huesos de bisonte y herramientas de percusión hechas de cuarzo y cuarcita. Los expertos interpretan que estos implementos se empleaban para fracturar los huesos con el propósito de extraer la médula ósea y aprovechar la grasa.

Estas labores se realizaban en las inmediaciones de un horno de tierra de proporciones notables. Los materiales recuperados también abarcan una vivienda de planta ovalada provista de un fogón, un colgante fabricado en asta, probables rastros de ocre rojo y la mandíbula correspondiente a un cánido, lo que podría señalar la presencia de perros domesticados en el asentamiento.

Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx) 

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