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El oso pardo se expande sin debatirlo. 

LA RECUPERACIÓN HISTÓRICA DEL OSO PARDO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

Durante las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado, el oso pardo cantábrico estuvo al borde de la extinción en España, registrando mínimos históricos que encendieron las alertas ambientales. No obstante, una investigación reciente de la Estación Biológica de Doñana, dependiente del CSIC, documenta que este gran mamífero ha logrado recuperar terreno hasta abarcar 17,000 kilómetros cuadrados en la península Ibérica.

Para llegar a este diagnóstico, el trabajo analizó cuatro etapas distintas: de 1982 a 1992, de 1993 a 2002, de 2003 a 2012, y un cierre que va de 2013 a 2021. Los resultados detallan que, mientras el territorio ocupado disminuyó un 25% en las primeras dos décadas analizadas, experimentó un repunte del 70% en el tercer periodo. Con este avance geográfico se concretó un hecho clave: la fusión de dos grupos que antes se encontraban aislados, la subpoblación occidental y la oriental, las cuales sumaron un total de 370 ejemplares según un censo genético levantado en febrero de 2023, divididos en 250 y 120 animales respectivamente.

LOS FACTORES CLAVE DE LA CRISIS EN LOS NOVENTA

El desplome poblacional registrado durante los años noventa obedeció principalmente a factores de carácter ambiental, específicamente a las modificaciones en la disponibilidad de alimentos vinculadas al clima, según un estudio publicado en 2016. En aquel momento, la presencia del ser humano ocupó un plano secundario frente a las alteraciones climáticas que mermaron los recursos alimenticios de la especie.

Pese a que la expansión de un carnívoro de esta magnitud refleja que el hábitat cuenta con condiciones idóneas y que las estrategias de conservación han dado frutos, la situación actual presenta nuevos desafíos. Los programas oficiales de recuperación cubren únicamente cerca del 50% de la superficie donde habita el animal hoy en día. Esto deja a casi la mitad del territorio desprotegido ante menor vigilancia y los acerca a zonas de cultivos, actividades ganaderas y la apicultura.

RETOS Y LA LUPA EN LAS ZONAS REPRODUCTORAS

La Fundación Oso Pardo advierte que la salida de los animales hacia áreas que carecen de vigilancia incrementará los daños en zonas humanizadas, lo que podría modificar la percepción pública de la especie y poner en riesgo las políticas vigentes de protección. El equipo de investigación midió el área de presencia y el área reproductora —esta última delimitada por la presencia documentada de hembras con crías—, concluyendo que la zona de reproducción se ha mantenido prácticamente estancada durante los últimos 45 años, convirtiéndose en el eslabón más vulnerable para la supervivencia del oso.

Mediante el uso de modelos estadísticos, los especialistas determinaron que el avance de los ejemplares ocurre preferentemente hacia sitios con menor densidad humana y que guardan cercanía geográfica con sus hábitats previos. Por esta razón, los expertos solicitan que los esquemas de protección se actualicen conforme avance la expansión territorial del oso pardo.

Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx) 

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