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¿Las guarderías inmunizan a los niños contra virus? 

Cualquier padre o madre que decida inscribir a sus hijos pequeños en una escuela infantil se enfrenta de inmediato a un ciclo constante de fiebre, mocos, tos y contagios familiares, lo que genera la percepción de que las guarderías funcionan como auténticos focos de virus que afectan tanto a los menores como al hogar.

EL IMPACTO DE LA ENTRADA A LAS AULAS

El ingreso a una guardería provoca un cambio drástico en la salud infantil a corto plazo que ha sido medido por los investigadores. Un seguimiento realizado en Finlandia reveló que los días con síntomas respiratorios pasaron de una media de 3,8 al mes antes de la escuela a 10,6 días al mes tras apenas ocho semanas de haber ingresado, una situación que impactó directamente en las bajas laborales de los padres.

Por su parte, la Asociación de Pediatría de Atención Primaria documentó que el riesgo se incrementa de forma notable durante el primer año de vida. La exposición temprana a estos centros educativos durante los primeros doce meses elevaba el riesgo de desarrollar neumonía y duplicaba las visitas a los servicios de urgencias.

COMPORTAMIENTO DE LOS VIRUS EN CASA

Para comprender la alta propagación de virus en los salones de bebés, los análisis de moco nasal realizados a distintas familias durante un año demostraron que los menores de cinco años presentan una probabilidad de portar un virus cuatro veces mayor en comparación con el resto de la población.

Un aspecto complejo de esta situación es que muchos niños portan los patógenos sin manifestar síntomas aparentes, lo que explica que funcionen como portadores que contagian a padres y hermanos, añadiendo cerca de tres semanas adicionales de presencia viral en los hogares donde conviven niños pequeños.

MITOS Y REALIDADES DE LA INMUNIZACIÓN

La creencia popular de que enfermarse a una edad temprana forja un sistema inmunitario más fuerte a largo plazo encuentra matices en la evidencia científica. Si bien los menores que asistieron a la guardería presentaron al llegar a la primaria un 21 % menos de cuadros respiratorios y un 43 % menos de otitis, las investigaciones a largo plazo indican que para cuando los jóvenes alcanzan los 13 años, dicha ventaja protectora desaparece por completo.

Asimismo, el conocido “efecto entrada” es temporal. Una cohorte alemana constató que, aunque existen picos notorios de resfriados, bronquitis o diarreas entre los dos y tres años de edad, a partir de los cuatro años la diferencia de infecciones desaparece respecto a los niños que no acudieron a la guardería, situándose el peor momento inmunológico para iniciar la escolarización entre los 6 y los 12 meses.

Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx) 

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