martes, octubre 27, 2026
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Atomic-6 lanza armadura espacial esperando recibir impactos. 

La startup Atomic-6 concretó el lanzamiento de Space Armor, un innovador escudo para satélites transportado a bordo de la nave Starburst-1 de Portal Space Systems y lanzado mediante un cohete Falcon 9 de SpaceX, con el propósito de mitigar los riesgos asociados con la basura espacial y el temido síndrome de Kessler.

LOS RIESGOS DE LA BASURA ORBITAL

La chatarra espacial representa una amenaza constante debido a la posibilidad de colisiones que destruyan satélites o desencadenen un efecto dominó de más fragmentaciones.

Si bien los objetos grandes pueden ser rastreados para prevenir impactos, la mayor parte de la basura es diminuta e imposible de detectar a tiempo. La Agencia Espacial Europea estima que en la órbita terrestre hay más de 65,000 objetos de más de 10 centímetros, alrededor de 1.5 millones de elementos entre 1 y 10 centímetros, y aproximadamente 230 millones de fragmentos que miden entre 1 milímetro y 1 centímetro, cantidades que crecen de forma acelerada.

Estos pequeños trozos son sumamente peligrosos por la energía destructiva que liberan al chocar. Por ejemplo, una esfera de aluminio de 3 milímetros que viaja a 7 kilómetros por segundo concentra 0.93 kilojoules de energía, una fuerza equiparable al disparo de una pistola potente, suficiente para averiar un satélite de forma severa.

LOS LIMITANTES DE LOS ESCUDOS TRADICIONALES

En 1946, el astrónomo Fred Whipple diseñó los escudos protectores ante el peligro de los micrometeoritos, un sistema compuesto por dos paredes delgadas separadas por un espacio vacío.

Al chocar contra la pared exterior, el objeto y el muro se rompen, se funden y se vaporizan parcialmente, creando una nube de partículas calientes que cruza el hueco hacia la segunda pared. Como la energía inicial se dispersa, la estructura interior logra retener los residuos y protege la nave.

Aunque estos escudos se siguen utilizando en la actualidad, presentan graves inconvenientes: son excesivamente pesados y generan nuevos fragmentos pequeños que no logran ingresar a la cavidad intermedia, lo que agrava la probabilidad del síndrome de Kessler.

LA NUEVA ARMADURA ESPACIAL

Para erradicar estas problemáticas, Atomic-6 desarrolló Space Armor, una armadura fabricada con fibras sobre una matriz de resina cuya composición exacta se mantiene en secreto comercial.

Las versiones preliminares llamadas Lite resultaron ser un 30% más ligeras y un 15% más delgadas que los tradicionales escudos Whipple de aluminio. En pruebas controladas dentro de laboratorios, este material absorbió y contuvo impactos a velocidades superiores a 25,700 kilómetros por hora sin producir fragmentos adicionales. Además, el escudo cuenta con transparencia a la radiofrecuencia, evitando interferencias con las operaciones de los satélites.

Con el envío del primer prototipo al espacio, los ingenieros confían en registrar impactos de diminutos residuos mediante telemetría para evaluar el comportamiento del escudo en condiciones reales. Si los resultados espaciales replican el éxito obtenido en la Tierra, la compañía buscará comercializar e implementar la armadura a una escala mayor.

Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx) 

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