Durante años hemos visto cómo los SSD han pasado de SATA a PCIe 3.0, PCIe 4.0 y finalmente a PCIe 5.0, multiplicando varias veces su ancho de banda sobre el papel, pero cuando dejamos los benchmarks sintéticos y ponemos un juego delante la historia cambia bastante, pero no para bien como debería ser. Tom’s Hardware ha enfrentado cuatro SSD de estas generaciones en 11 juegos modernos y el resultado es demoledor para quien haya comprado un PCIe 5.0 pensando exclusivamente en sacar más FPS.
Tal es el drama que se ha demostrado con datos concretos, que en nueve de los once títulos, un SATA ofreció un rendimiento comparable, mientras que entre los tres NVMe no hubo diferencias apreciables.
Los SSD PCIe 5.0 se estrellan en juegos frente a un SATA tradicional: apenas hay diferencias palpables sin DirectStorage
| SATA peak | PCIe 3.0 peak | PCIe 4.0 peak | PCIe 5.0 peak | Rendimiento | |
|---|---|---|---|---|---|
| Forspoken | 565 MB/s | 1.656 MB/s | 2.886 MB/s | 2.901 MB/s | PCIe +39% en 1% lows vs SATA |
| Alan Wake 2 | 572 MB/s | 1.435 MB/s | 3.045 MB/s | 5.128 MB/s | Sin diferencias apreciables |
| Ratchet & Clank: Rift Apart | 532 MB/s | 1.462 MB/s | 1.899 MB/s | 2.234 MB/s | PCIe +38% en 1% lows durante portales |
| Spider-Man 2 | 161 MB/s | 194 MB/s | 187 MB/s | 198 MB/s | Prácticamente idéntico |
| Starfield | 455 MB/s | 704 MB/s | 813 MB/s | 934 MB/s | Sin mejora |
| DOOM: The Dark Ages | 192 MB/s | 245 MB/s | 238 MB/s | 287 MB/s | Sin mejora |
| Dead Space Remake | 560 MB/s | 1.192 MB/s | 998 MB/s | 1.299 MB/s | Sin mejora |
| Cyberpunk 2077 | 121 MB/s | 126 MB/s | 134 MB/s | 111 MB/s | Sin mejora |
| Oblivion Remastered | 312 MB/s | 379 MB/s | 344 MB/s | 433 MB/s | Sin mejora |
| 007 First Light | 169 MB/s | 193 MB/s | 170 MB/s | 202 MB/s | Sin mejora |
| F1 25 | 554 MB/s | 541 MB/s | 523 MB/s | 602 MB/s | Sin mejora |
La prueba tampoco está diseñada para esconderlas, ya que se utilizó un Ryzen 7 9800X3D junto a una RTX 5090 y “solamente” 16 GB de DDR5-6000, reduciendo deliberadamente la memoria para obligar a los juegos a recurrir más al SSD. Los modelos fueron un Samsung 870 EVO SATA, ADATA XPG SX8200 Pro PCIe 3.0, Sabrent Rocket 4 Plus-G PCIe 4.0 y Crucial T700 PCIe 5.0, probándose todo durante gameplay real y con los ajustes al máximo.
Forspoken es la excepción que mejor demuestra dónde está el límite, y es normal, puesto que puede aprovechar DirectStorage. Con ello, pasar del SATA a cualquier NVMe elevó los 1% low un 22% a 1080p, un 51% a 1440p y un 39% a 4K, pero aquí llega lo curioso: daba prácticamente igual utilizar PCIe 3.0, 4.0 o 5.0. El salto importante era abandonar SATA, no comprar una interfaz varias generaciones superior. Por tanto, el bus conectado directamente a la CPU importa, y mucho, pero solo en este caso, de ahí el drama.
Ratchet & Clank: Rift Apart fue el otro caso con diferencias medibles, concentradas en las transiciones entre portales. Los NVMe recortaron aproximadamente entre dos y tres segundos esas secuencias y a 4K consiguieron alrededor de un 38% mejores 1% lows, pero durante el gameplay normal el resultado volvió a igualarse. Alan Wake 2 resulta todavía más ilustrativo: el PCIe 5.0 llegó a registrar un pico de 5,1 GB/s a 4K frente a 572 MB/s del SATA, y aun así ambos terminaron ofreciendo el mismo rendimiento.
Los juegos simplemente no aprovechan esos enormes GB/s, de momento
El motivo está en cómo trabajan realmente los juegos, y ahí está el cuello de botella actual. Las cifras enormes que aparecen en las cajas de los SSD corresponden sobre todo a lecturas secuenciales, mientras que los videojuegos cargan assets mediante lecturas aleatorias y, normalmente, con profundidades de cola relativamente bajas.
Microsoft explica que DirectStorage empieza a escalar especialmente desde lecturas de 32 KiB y se acerca a su zona óptima alrededor de 64 KiB, además de beneficiarse de muchas peticiones trabajando en paralelo.
Ni siquiera F1 25, con hasta 602 MB/s de pico usando el PCIe 5.0 a 4K, consiguió estresar suficientemente al SATA como para alterar los FPS. Tampoco aparecieron texturas cargando tarde, más pop-in o defectos visuales asociados al SSD más lento en ninguno de los 11 juegos. Un NVMe rápido sigue teniendo sentido por tiempos de carga, transferencias y productividad, pero para aumentar FPS esta comparativa deja una respuesta bastante incómoda: pagar por PCIe 5.0 aporta prácticamente nada en gaming.
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