Las principales compañías de telecomunicaciones en Europa, entre las que figuran Telefónica, Deutsche Telekom, Orange y Vodafone, han firmado recientemente una carta de intenciones para analizar los requerimientos necesarios para poner en marcha servicios de conexión satelital directo a dispositivos móviles en todo el continente europeo. Esta movida estratégica busca frenar el dominio absoluto de Starlink, la red de satélites propiedad de Elon Musk, en un sector considerado clave para la seguridad y la economía de las empresas e instituciones europeas.
EL RIESGO COMERCIAL PARA LAS TELECO
La empresa de Elon Musk ya domina la órbita baja de la Tierra, lo que ha generado preocupación en Europa debido a la necesidad de contar con opciones propias. Para las empresas de telecomunicaciones tradicionales, la enorme ventaja que lleva SpaceX representa un peligro comercial inminente. Si esta compañía estadounidense logra acaparar las frecuencias del espectro radioeléctrico y ofrece sus servicios de manera directa a los usuarios finales, las operadoras europeas perderán su papel tradicional como intermediarias en el mercado.
LA PUJA POR LAS FRECUENCIAS Y EL RESPALDO POLÍTICO
Para evitar este escenario, gigantes como Telefónica, Deutsche Telekom, Orange y Vodafone pretenden pujar por la codiciada banda de 2 GHz. Dicha banda es utilizada actualmente por las firmas norteamericanas Viasat y EchoStar, pero sus licencias tienen fecha de caducidad para el próximo año. Ante este panorama, la Comisión Europea propuso el pasado mes de mayo reservar esta banda de manera exclusiva para los operadores del continente. Bruselas ya afina los detalles para reasignar este recurso de cara a 2027 y moldear el proceso de licencias para dar ventaja a las compañías locales.
El plan cuenta con un fuerte respaldo político en la región. Funcionarios de la Unión Europea han visto con buenos ojos esta iniciativa en privado, la cual empata con la meta del bloque de reducir su dependencia tecnológica de infraestructuras extranjeras. Distintos eurodiputados han presionado para endurecer las reglas frente a rivales de otros países, sumándose a los llamados previos del presidente francés, Emmanuel Macron, quien solicitó una alianza europea en materia espacial durante una cumbre realizada en París. Michaël Trabbia, directivo de Orange, confirmó las pláticas en curso y recalcó que su empresa no está dispuesta a permitir la imposición de un jugador dominante en el mercado.
INFRAESTRUCTURA Y LAS DIFICULTADES TÉCNICAS
A pesar de la firma del acuerdo, las operadoras no tienen contemplado la fabricación de sus propios satélites. En su lugar, el plan contempla el desarrollo de la infraestructura terrestre necesaria, lo que incluye estaciones base, mediante una alianza con algún proveedor satelital que todavía no ha sido definido.
Empresas como Deutsche Telekom ya colaboran actualmente con Starlink para brindar llamadas vía satélite, por lo que esta compañía, junto a Vodafone y Telefónica, se han mostrado cautelosas al principio. Entrar de lleno a un proyecto de esta magnitud implica riesgos económicos considerables que estas firmas evalúan con sumo cuidado.
El principal obstáculo que enfrenta Europa es la falta de una alternativa lista para competir de inmediato con Starlink, ya que la gran mayoría de las constelaciones de satélites pertenecen a corporaciones de Estados Unidos y China. Si bien la firma francesa Eutelsat cuenta con una constelación importante, se mantiene muy lejos de los más de 11,000 satélites que Starlink opera en órbita. Por su parte, el proyecto IRIS2 busca consolidar una red multiórbita soberana a largo plazo, aunque todavía falta mucho camino por recorrer.
REACCIONES Y ADVERTENCIAS INTERNACIONALES
La respuesta de los actores externos no se ha hecho esperar. Un documento interno de SpaceX señala que la propuesta europea dejaría a los consumidores sin conexiones directas confiables y podría generar interferencias a nivel global. En la misma línea, el embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Andrew Puzder, advirtió sobre posibles represalias graves para las empresas europeas si el bloque comercial decide seguir adelante con los cambios en su propuesta original. La tensión geopolítica en torno a este mercado se ha incrementado notablemente tras las recientes interrupciones de los servicios de Starlink en territorio ucraniano, en medio de los desacuerdos políticos entre el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario ucraniano Volodymyr Zelenskyy.
Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx)





