Un equipo conformado por especialistas de la Universidad de Girona y del Ministerio de Cultura saharaui logró fechar por fin un peculiar túmulo funerario con “antenas” localizado en una zona desértica del norte del Sáhara Occidental. Esta misteriosa estructura de piedra, situada junto al uadi Lawash el Telli y cerca de una zona con miles de rocas grabadas, data de entre el 2467 y el 2150 a. C., lo que confirma su antigüedad tras haber sido intervenida parcialmente en abril de 2018.
UBICACIÓN Y RASGOS DEL YACIMIENTO
El montículo de forma ovalada se levanta sobre una llanura de grava a unos 600 metros de altura, en un territorio sumamente seco e inhóspito donde los pastores solo suelen adentrarse cuando se registran lluvias fuertes. Visto desde el aire, el monumento destaca por las dos hileras de losas que nacen hacia el este, una configuración que le ha valido el nombre popular de “túmulo con antenas”.
La construcción se realizó utilizando lajas de caliza local apiladas una sobre otra sin emplear ningún tipo de argamasa. Con excepción de las piezas de la cubierta, el resto de las piedras mide menos de un metro, lo que indica que un grupo reducido de personas pudo levantar toda la estructura en un lapso breve y sin requerir herramientas especializadas. El montículo alcanza unas medidas de 12.5 por 10 metros y no rebasa los 3 metros de altura, mientras que las hileras de piedra orientadas a 102 grados respecto al norte comienzan separadas y van convergiendo sin llegar a unirse.
DETALLES DE LA EXCAVACIÓN Y ANÁLISIS
Durante los trabajos arqueológicos realizados en 2018, los expertos abrieron únicamente la mitad del monumento de manera deliberada. En el interior se ubicó los restos de una sola persona con una edad estimada entre los 25 y 35 años. El cuerpo yacía directamente sobre el suelo natural, sin una fosa delimitada, colocado boca arriba con la cabeza apuntando hacia el sur y las piernas flexionadas con dirección al oeste. Como único ajuar, el individuo portaba un adorno conformado por cuatro cuentas elaboradas a partir de cáscara de huevo de avestruz.
Debido a que los intentos iniciales por datar los restos mediante colágeno no prosperaron, los investigadores recurrieron en 2025 a otra técnica basada en la bioapatita, correspondiente a la fracción mineral del hueso, analizando muestras extraídas del húmero y del fémur. Los resultados arrojaron una antigüedad de entre 4,100 y 4,400 años, ubicando cronológicamente el hallazgo al final de la primera fase monumental, coincidiendo con el Neolítico final dentro de la secuencia establecida previamente para el sur de la región.
RETOS HISTÓRICOS Y DUDAS PENDIENTES
El estudio de los monumentos de piedra en el Sáhara Occidental ha enfrentado históricamente múltiples obstáculos debido a la escasez de objetos conservados, el deterioro de los huesos y los conflictos bélicos en la zona. Los primeros registros de excavaciones en túmulos funerarios de piedra datan de 1902 sin arrojar resultados, seguidos por el análisis de 33 estructuras por parte de la Universidad de La Laguna entre 1970 y 1974 que tampoco pudieron ser datadas.
La guerra desatada en 1975 paralizó prácticamente toda actividad científica hasta la llegada de un alto el fuego que se mantuvo de 1991 a 2020, permitiendo el retorno paulatino de equipos de investigación europeos. Pese a este avance, persisten numerosas incógnitas sobre el túmulo excavado, ya que al haberse fechado una única tumba y un solo esqueleto no es posible emitir conclusiones definitivas sobre qué grupo humano lo construyó o las razones detrás de la orientación de las antenas, aunque existen planteamientos que sugieren posibles motivos astronómicos.
Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx)





