lunes, octubre 26, 2026
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Por qué amamos las películas malas, según la ciencia 

El cine de baja calidad, las tramas incoherentes y las actuaciones deficientes tienen un imán inexplicable que atrae a las audiencias una y otra vez, un fenómeno que la ciencia ha comenzado a explicar recientemente.

EL FENÓMENO DE LAS CINTAS DEFECTUOSAS

Existen producciones cinematográficas que carecen de pies a cabeza en su guion, desarrollo y actuaciones, pero que paradójicamente logran convertirse en clásicos de culto. Un ejemplo claro es ‘The Room’, estrenada en 2003, cuyo fracaso inicial en calidad provocó que los cines advirtieran que no harían reembolsos, logrando el efecto contrario al desatar una ola de espectadores fascinados por el sinsentido.

Esta situación se repitió con títulos como ‘Troll 2’ (1990), ‘Campo de batalla: La Tierra’ (2000) y ‘Batman & Robin’ (1997), donde los efectos deficientes y las decisiones absurdas transformaron historias serias en comedias involuntarias. Asimismo, existe la serie Z impulsada por productoras como Troma con ‘El Vengador Tóxico’ (1984) o ‘Los Surfistas Nazis Deben Morir’ (1987), donde la precariedad es completamente a propósito, al igual que los casos ibéricos ‘Brácula’ (1997) y ‘Karate a muerte en Torremolinos’ (2003).

LA CIENCIA DETRAS DE LA PREFERENCIA

Para entender por qué las personas eligen opciones de pésima calidad, en 2023 se llevó a cabo una investigación titulada “Tan mala que es buena”. Este trabajo académico recopiló doce experimentos en total —cinco principales y siete en el apéndice— contando con la participación de 5,400 personas. El objetivo principal era descubrir si los consumidores seleccionan adrede contenidos malos y cuáles son los motivos detrás de esa decisión.

Para llegar a una conclusión, los especialistas evaluaron distintas alternativas de calidad variada en sectores del entretenimiento como chistes, fotografías, videos de audiciones de baile y karaoke. Los resultados determinaron que la preferencia por lo peor surge porque se anticipa una mayor dosis de diversión y entretenimiento. Por ejemplo, en una de las dinámicas, las imágenes peor calificadas por su estética sobresalieron por su sentido del humor y su toque absurdo.

LOS LIMITES DEL ENTRETENIMIENTO MALO

Los expertos notaron que los contenidos terribles fueron elegidos con mayor frecuencia que aquellos que simplemente se consideraban mediocres, lo que indica que una película debe ser verdaderamente memorable por su bajo nivel para generar este impacto.

Sin embargo, este gusto por lo deficiente está condicionado por el contexto. Funciona perfectamente cuando se percibe como algo inofensivo, económico y enfocado estrictamente en el tiempo libre, pero pierde su encanto si hay dinero involucrado o si el propósito es práctico, como adquirir conocimientos o solucionar un problema. Durante uno de los experimentos, cobrar 0.25 dólares por reproducir un video disminuyó el interés por la peor opción, a pesar de que se esperaba que fuera más divertida. La clave radica en que no existan intereses importantes de por medio, ya que de lo contrario, los defectos dejan de ser graciosos.

EL FACTOR SOCIAL Y COLECTIVO

Aunque la investigación no lo cuantificó de manera directa, los responsables del estudio señalaron que el aspecto social juega un rol fundamental, pues el entretenimiento de baja calidad se disfruta mejor en compañía. El impacto de ‘The Room’ refleja esta situación, ya que sus funciones se transformaron en reuniones colectivas donde los asistentes se burlan de los diálogos, gritan hacia la pantalla y arrojan cucharas de plástico, demostrando que una producción cinematográfica terrible adquiere gracia cuando se comparte con otros.

Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx) 

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