EL GOBIERNO DE AUSTRALIA EXIGE LA TRAMPA
Las autoridades del oeste de Australia le echaron limones a la amargura y le están exigiendo a la consultora Deloitte que se moche con la lana que les pagó por un análisis chafimeco sobre la fusión de unas universidades. El documento, que tiene un buen de páginas, salió con más fallas que vocho viejo: nombres desactualizados que ya parecen de la época de la prepa, citas chuecas y unos números bien inflados que no cuadran ni con resistol. Lo peor del asunto es que el PDF trae un rastro digital que delata el uso de la inteligencia artificial, a pesar de que los consultores juraban por virgencita que no habían metido las manos en la tecnología.
LA HUELLA DIGITAL DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
El chisme se desató cuando los curiosos le echaron ojo a los hipervínculos del archivo y descubrieron que uno de los enlaces de la Organización Mundial de la Salud llevaba una etiqueta muy sospechosa al final: la clásica colita que le impregna ChatGPT a sus recomendaciones. Aunque la empresa trató de lavarse las manos asegurando en su apartado 4.8 que se la pasaron checando la calidad con puro ojo humano, la realidad es que el documento se delató solito. Los analistas ni se fijaron en borrar las evidencias y ahora la raza anda bien indignada porque les cobraron una lanota por un trabajo hecho al ahí se va.
LOS ERRORES EN LAS CITAS Y LAS MATEMÁTICAS
Por si fuera poco, las pifias no son cualquier babosada; se avienten unas maromas con las matemáticas que dan pena ajena. En los anexos, las sumas de los costos no checan ni por equivocación, aventando diferencias millonarias que dejan ver la tremenda flojera con la que armaron el informe. Además, se la pasaron citando artículos que o no existen o pertenecen a otros autores que nada que ver con el tema. Los legisladores locales ya salieron a decir que si un estudiante entregara un trabajo con ese nivel de descuido, lo mandan directito a la banca por flojo y burro.
UN PROBLEMA QUE YA ES COSTUMBRE
Esta bronca no es la primera vez que le pasa a la famosa consultora, pues ya agarraron de bajada a varias dependencias internacionales con sus reportes patito. En Canadá y en el propio gobierno federal australiano les ha tocado devolver billete porque los susodichos informes venían plagados de mentiras y datos inventados por la computadora. Los expertos en gobernanza aseguran que el verdadero meollo del asunto no es la tecnología, sino que nadie se tomó la molestia de leer lo que estaban firmando, demostrando que la falta de supervisión ya es el pan de cada día entre las altas esferas.
Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx)





