La epidemia de baile desatada en Estrasburgo en 1518 se ha consolidado como uno de los episodios más enigmáticos de la historia, envuelto tradicionalmente en mitos sobre cientos de personas danzando sin descanso y muertes masivas diarias, una narrativa que la investigación histórica reciente se ha encargado de desmentir mediante el análisis de los archivos originales.
LAS FUENTES ORIGINALES Y EL MITO DE FRAU TROFFEA
La revisión exhaustiva realizada por la historiadora Élisabeth Clementz en los documentos más antiguos permite entender con precisión los acontecimientos. El registro inicial data del 15 de julio de 1518, fecha en que el escribano Sebastian Brant documentó el caso de una mujer afectada por el llamado “mal de San Vito”, quien padecía una necesidad incontrolable de bailar y terminó contagiando a otros.
Este personaje es conocido popularmente como “Frau Troffea”, aunque este apelativo constituye muy probablemente un invento histórico posterior. Dicho término fue acuñado por el médico Paracelso, quien la nombró utilizando una palabra griega que se traduce como “la que hace girar”, sin que esto posea una mayor trascendencia histórica comprobada.
LA REALIDAD DE LAS CIFRAS Y LOS FALLECIDOS
Los datos disponibles en la documentación de la época discrepan drásticamente de las leyendas urbanas. Los registros originales de Brant indican que la cantidad de personas afectadas rondaba apenas los cincuenta individuos, una cifra muy alejada de los 400 contagiados que difundió la cultura popular a lo largo de los siglos.
Asimismo, los archivos de la época no documentan el fallecimiento de ningún paciente ni incluyen recuentos masivos de enfermos. La única constancia oficial sobre los afectados proviene de los nombres registrados de aquellas familias que solicitaron asistencia económica a las autoridades locales debido a la situación.
EL ORIGEN DE LAS DISTORSIONES HISTÓRICAS
La deformación de los hechos ocurrió debido a que las cifras exageradas no provienen de documentos contemporáneos a 1518, sino de una crónica redactada en 1580, más de sesenta años después de lo sucedido. Además, tuvo que pasar otro siglo completo para que un autor diferente incorporara por primera vez el detalle de que algunas personas presuntamente murieron a causa de la danza frenética.
Otro mito común señala que el Ayuntamiento de Estrasburgo empeoró la crisis al concentrar a los bailarines en plazas públicas y habilitar tarimas en los mercados. Sin embargo, la evidencia archivística desmiente esta versión, señalando que la estrategia gubernamental consistió en aislar a los enfermos en diferentes salas con el propósito de prevenir nuevos contagios.
LAS CAUSAS PSIQUIÁTRICAS DEL FENÓMENO
Una vez descartadas las teorías del pasado, como la intoxicación por ergotina presente en el cornezuelo del centeno, la ciencia actual ofrece otra explicación. La hipótesis predominante dentro de la psiquiatría apunta a una “enfermedad psicógena colectiva”, sustentada en literatura que demuestra que los episodios masivos de agitación psicomotora y disociación eran frecuentes antes de 1900 debido a contextos de estrés y tensión extrema.
Por: Redacción de Noticia Digital (NoticiaDigital.com.mx)





